Sintaxis coloquial y didáctica de ELE

charlarHe leído estos últimos días un artículo que me ha hecho pensar en el lugar de la gramática en la didáctica de ELE, aunque no trata directamente de este tema. El artículo se títula “Sintaxis coloquial”, lo escribe Antonio Narbona Jiménez y está en el libro de Manuel Seco Introducción a la lingüística española.


Narbona entiende que la lengua coloquial es aquella que usamos en la conversación y se caracteriza por ser un discurso no planificado y abierto, donde la relación entre los participantes es de solidaridad y por tratarse de un discurso anclado a la situación comunicativa y al contexto en el que tiene lugar. Además los participantes comparten un gran número de conocimientos previos. El estudio de la lengua oral que él propone no es una sociolingüística encargada de la variación fonética y léxica fundamentalmente, sino un estudio de los fenómenos sintácticos sistemáticos de la lengua coloquial. Para posicionarse ante los incrédulos que consideran un oximorón el sintagma “sintaxis coloquial” , primero defiende la necesidad de un estudio de la sintaxis de la lengua oral que supere algunos prejuicios que anulan parcelas enteras del campo de estudio y, en consecuencia, nos dan una visión del lenguaje errónea. Esos prejuicios son considerar a la sintaxis de la lengua oral pobre, simple y llena de faltas y errores. Según Narbona, estas consideraciones derivan de comparar la lengua coloquial con la lengua escrita y con la norma de corrección que el discurso escrito impone.  Hay que estudiar cada discurso en su especificidad y sólo así podremos tener una mirada limpia sobre el objeto de estudio que permite un conocimiento fiable. Una vez que aceptamos la especificidad de cada discurso, la comparación de la sintaxis oral con la escrita desaparece y con ella todos esos supuestos errores que se cometen al hablar. Al mismo tiempo, permite entender que esas imperfecciones (reformulaciones, frases truncadas, elipsis, redundancias, etc.) son fenómenos derivados del carácter abierto y no planificado (rasgos que no comparte el discurso escrito). Narbona también identifica como posible origen de estos prejuicios la consideración casi exclusiva de la función informativa del lenguaje (predominante en el discurso escrito formal) en detrimento de la función social del lenguaje. Es por esto por lo que en la lengua coloquial parece que sobran tantas palabras que no significan nada y no transmiten información alguna. Esto sólo desde el punto de vista de la función informativa, pero no de la función social donde juegan un papel preciso y necesario.

En segundo lugar ofrece algunos requisitos que debería cumplir el estudio de la sintaxis coloquial. Además de tener en cuenta la especificidad antes mencionada, esa sintaxis debe sustituir la oración por el texto ya que, como señala Narbona, las personas no hablan con oraciones como las de un texto escrito, sino con textos. Otro punto importante es el papel que juega la prosodia en la demarcación de las unidades sintácticas e informativas y que no se puede confundir nunca con el uso de los signos ortográficos convencionales que usamos al escribir. Narbona propone para sustituir al concepto de corrección, el de eficacia ya que el hablante tiene como meta lograr su objetivo comunicativo en una situación dada. Finalmente, señala la necesidad de ir más allá del estudio del léxico, de los marcadores y de fenómenos como la intensificación y la atenuación.

¿El conocimiento derivado del estudio de la sintaxis coloquial puede tener un uso didáctico que sirva a los profesores de ELE? A mí modo de ver, este uso didáctico vendría por:

  1. La superación de la oración como unidad central tanto del análisis de la lengua como de la enseñanza de la gramática. Es necesario enseñar a “hablar con textos” y no con oraciones cerradas sobre sí mismas y puestas una a continuación de la otra.
  2. Tener en mucho más en cuenta, la especificidad de la sintaxis de la lengua coloquial para poder dar autenticidad a las muestras de lengua que enseñamos. No tomar como base el discurso y los textos escritos para los análisis de la lengua que hacemos para elaborar materiales. Es necesario usar corpus de lengua coloquial.
  3. Tener más presentes otras funciones de la lengua, además de la informativa, que son centrales en la lengua coloquial. Reconsiderar si cuando enseñamos gramática no estamos todavía demasiado sujetos a la sintaxis de los textos escritos y al concepto de corrección en detrimento de la eficacia comunicativa.
  4. Aclarar la distinción entre gramática, pragmática, discurso oral y análisis de la conversación. Una sintaxis de la lengua oral, aunque la tenga muy presente, no es una parte de la pragmática.

Esta no es una lista exhaustiva, sino más bien una aproximación. Hay muchos materiales que incorporan estos puntos, pero creo que todavía queda mucho por hacer. Por otro lado, reconozco la enorme dificultad que ellos supone, empezando por el hecho de que todavía la sintaxis coloquial no haya conseguido un conocimiento suficiente y no se tenga aún asimilado para poder hacer un uso didáctico de él en la enseñanza de ELE.

Los interesados, además de consultar el trabajo de Antonio Narbona,  podrán encontrar mucha información en las páginas del grupo VALESCO y del grupo ILSE en el libro Morfosintaxis del español coloquial de Ana María Vigara.

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