Creencias y actitudes lingüísticas en Paradas

Mi comunicación del día 20 sobre creencias y actitudes lingüísticas se basó en los materiales que, hasta el momento, han surgido de mi investigación, tanto del trabajo bibliográfico como del trabajo de recogida de datos. A continuación dejo un resumen.

Creencias y actitudes lingüísticas

El objeto de la investigación no es la descripción lingüística de una variedad del español, sino que intento identificar creencias y actitudes lingüísticas de los hablantes de una variedad.

Las creencias son una forma de conocimiento que se caracteriza por (Cambra, 2003: 208):

  • Ser difuso, poco claro, vago, inestable y no científico.
  • Tener carácter afectivo. No son objetivas y racionales.
  • Ser personales. Tienen carácter individual. Aunque muchas pueden ser compartidas.
  • No implican el consenso general.
  • Pueden ser discutidas pero no rebatidas ya que no se puede hacer un examen crítico de ellas.
  • Determinan nuestro comportamiento social, nuestras decisiones, nuestra relación con los demás, nuestros sistemas de valores y principios morales, etc.

Las creencias lingüísticas serían aquellas creencias acerca qué es la lengua y de sus usos sociales. Puede haber creencias sobre la lengua como objeto, pero son mucho más comunes las creencias sobre los usos sociales del lenguaje.

Mientras que las creencias tienen que ver fundamentalmente con la cognición (con el saber), las actitudes tienen que ver con acciones y comportamientos normalmente concretados en evaluaciones y valoraciones de la realidad. Por eso tienen un referente específico. En tanto que acciones son observables y cuantificables. Las actitudes son positivas o negativas siendo imposible una actitud neutra (López Morales, 2004: 290).

Las actitudes lingüísticas, por tanto, son evaluaciones y valoraciones de fenómenos lingüísticos. Por ejemplo que uso lingüístico es correcto y cuál no lo es; que variedad es culta y cuál otra no; si un modo de pronunciar es un error o es válido, etc.

Las creencias, entre otras maneras, se hacen observables y aparecen en la interacción social como actitudes. Es decir las actitudes son acciones de valoración que se hacen de acuerdo a las creencias. Al mismo tiempo que las creencias se pueden formar a partir de actitudes sociales del individuo o que éste observa a su alrededor. Según López Morales (2004: 291) las creencias y actitudes se relacionan así:

DIAGRAMA1

Metodología

La mayoría de los estudios sobre actitudes usan test que pueden arrojar datos cuantificables como el matched guise. Yo he optado por la entrevista abierta como forma de identificar creencias y actitudes lingüísticas. No sé si mi opción es del todo correcta, pero yo la he elegido porque:

  • En mi estudio trato de analizar tanto creencias como actitudes. La mayoría de los estudios se concentran en las actitudes. Creo que permitir a los informantes que construyan un discurso es una buena manera de ver en acción las creencias.
  • Tengo dudas acerca de algunos test usados para el estudio de las actitudes porque no se hasta qué punto las valoraciones son inducidas por el diseño del test.
  • Finalmente creo que las herramientas del análisis del discurso son válidas no sólo para identificar las creencias sino para ver cómo funcionan, cómo se construyen como hecho social. En un test es imposible aplicar esta forma de análisis.

Por lo demás mi investigación sigue los principios de la investigación cualitativa. Es empírica, contextualizada y trata de respetar y de encontrar la perspectiva EMIC.

Los ejes temáticos en torno a los que se hicieron las entrevistas fueron:

  • Los temas que se trataron en las entrevistas fueron estos:
  • Nombrar. Se les pidió que le dieran un nombre a su forma de hablar.
  • Características lingüísticas. Se les pidió que nombraran las características específicas de su variedad.
  • Comparación con norma prestigio. Se les pidió que compararan su variedad con otras normas de prestigio.
  • Comparación con otras variedades. Se les pidió que compararan su variedad con otras normas cercanas y de similar prestigio.
  • Valoración de la identidad como hablante de su variedad. Se habló acerca de su relación personal con su variedad. Por ejemplo, si se sentían identificados con ellas, si se reconocían en esa forma de hablar, etc.

Las entrevistas fueron transcritas y analizadas. En esta primera fase, señale los enunciados donde se podían encontrar actitudes y se hizo un análisis discursivo de ellas. A partir de ahí se paso a identificar creencias.

Algunas notas sobre el contexto lingüístico

El estudio se hizo en un pueblo de la provincia de Sevilla de 7000 habitantes. Pertenece a Andalucía occidental, aunque tiene rasgos en común con variedades orientales como algunas variedades cordobesas en cuanto a la apertura vocálica. Esto lo diferencia de variedades muy cercanas con menor grado de apertura vocálica.

Las características de la variedad son muchas de las que se señalan para las variedades andaluzas. Por nombrar algunas: ceceo, aspiración de /-s/ y /x/, apertura vocálica, uso ustedes como pronombre de segunda persona del plural pero conservación de los morfemas verbales de segunda persona del plural, conservación del uso antiguo de “haber” como “ser” o “estar”. Años atrás los hablantes distinguían entre la lateral y la palatal, hoy son yeístas. Algunas palabras características son “ohmío” (hijo mío), “faratar” (desbaratar), “atagarrar” (trepar) “entacao” (rápido), etc.

Resultados provisionales

  1. La mayoría de los entrevistados nombraban a su variedad como “paradeño” (el nombre del pueblo). Algunos la designan como andaluz. Ninguno de ellos como español o castellano. La denominación “castellano” se reserva para nombrar a la variedad más prestigiosa.
  2. Los informantes se muestran poco lúcidos a la hora de identificar las características lingüísticas de su variedad. Tienen dificultad al encontrar esas características y darles nombre o explicarlas. En ocasiones emplean metáforas para nombrar fenómenos lingüísticos. Es curioso que esto se observa en todos los entrevistados independientemente de su nivel de estudios.
  3. Todos los entrevistados tienen actitudes negativas hacia su propia variedad a la que consideran “bruta” “inculta” “incorrecta” peor que la norma prestigiosa, etc. Al mismo tiempo y en un mismo hablante, encontramos actitudes positivas. Las actitudes varían en función de con qué se compara la propia variedad. Obviamente son negativas si se compara con la norma prestigiosa. Son positivas cuando se compara con las variedades más cercanas. En estas ocasiones van acompañadas de actitudes negativas hacia las otras variedades.
  4. La facilidad con la que aparecen las actitudes tanto positivas como negativas me parece un indicio de que la creencia de que hay variedades mejores y peores está muy extendida. Considero que la misma creencia sirve de soporte cognitivo a ambos tipos de actitudes.
  5. Los hablantes tienen clara conciencia de su variedad y ésta coincide claramente con los límites del pueblo. Pequeñas diferencias con las variedades vecinas se perciben claramente y sirve como medio de categorización. La conciencia sociolingüística acaba aquí. Los entrevistados son poco conscientes del funcionamiento social de la lengua, de los condicionantes sociales y lingüísticos que explican la variación y la construcción del prestigio lingüístico. Su conciencia lingüística es también escasa.
  6. Todos se sienten identificados con su variedad. Todos dicen usarla en cualquier contexto. Se reconocen como hablantes de esa variedad y los demás los reconocen a ellos como tales. Su forma de hablar sirve a otros para identificarlos como habitantes de su pueblo. Puesto que además tenemos actitudes positivas hacia la propia variedad creo que hay indicios que permiten hablar de un prestigio encubierto de la propia variedad. Los hablantes saben que no es la variedad prestigiosa aceptada mayoritariamente, pero no por ello dejan de usarla.

La principal idea que se puede extraer en este momento es que hay indicios de que la creencia más extendida es que hay variedades mejores que otras. Esta creencia unida a una baja conciencia sociolingüística da lugar a numerosas actitudes lingüísticas negativas hacia la propia variedad y hacia otras variedades nunca basadas en criterios lingüísticos consistentes. Está claro, además, que la misma creencia que minusvalora la variedad local funciona cuando los hablantes minusvaloran otras variedades.

Usé esta presentación:

Referencias

Cambra, M. 2003. Une approche ethnographique de la classe de langue. Paris. Didier.

López Morales, H. 2004. Sociolingüística. Madrid. Gredos.

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