El efecto Stanford

La onda expansiva del curso abierto sobre Inteligencia Atificial de Stanford se deja notar en España. Leyendo e-aprendizaje, me entero de la celebración de Crypt4you, un curso abierto sobre criptografía que se organiza desde la Universidad Politécnica de Madrid.

Cito alguna de la información que proporciona David Álvarez en su entrada:

ofrece lecciones de criptografía y seguridad de la información cada quince días de forma abierta y gratuita. Cada lección consta de una media docena de apartados de rápida lectura en los que pueden consultarse ejercicios y prácticas resueltas. Adicionalmente, cada lección cuenta con un test final de evaluación personal y con la última lección de cada curso se publica un examen final. De esta forma el alumno puede contrastar el nivel de conocimientos adquiridos.

Todo bastante tradicional. El profesor como fuente de información, transmisión de conocimiento de uno a muchos y tests y exámenes para medir el contenido “adquirido”.

los responsables del proyecto daban los siguientes datos: más de 11.000 entradas al sitio web, 2.500 alumnos siguiendo la Lección 1 desde varios países y más de 12.000 entradas en Google. En cuanto a los dos perfiles en redes sociales de Crypt4youFacebook y Twitter, cuentan con más de 250 seguidores.

Por otro lado la cuantificación estadística más básica (visitas, número de seguidores…) para dar cuenta del éxito de la iniciativa, entendido este en términos puramente cuantitativos.

La propuesta cuenta con cosas positivas como el acceso libre y gratuito, que se ofrezca en español y que sea una universidad la que ponga en marcha una iniciativa de aprendizaje más allá de los programas oficiales. Sin embargo, el potencial originario de los cursos abiertos en línea basado en la novedad de las prácticas de enseñanza y aprendizaje y en las oportunidades de que los alumnos se apropiarán de los cursos han desaparecido. En el modelo Stanford prima la transmisión de contenidos, los test y el posicionamiento de la marca (sea del curso o de la institución) a través del tráfico web.

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3 comentarios en “El efecto Stanford

  1. Hola Daniel, efectivamente los cursos de Stanford o de la UPM solo mantienen algunos puntos en común con las propuestas que desde 2008 nos vienen haciendo Siemens, Downes y el resto de conectivistas, incluyendo propuestas en habla hispana como las de Diego Leal.

    Como bien indicas se pierde la parte en la que el conocimiento se construye a partir del trabajo de los participantes, es lo que suele pasar cuando la pedagogía le cede su asiento a los tecnólogos.

    Como puntos positivos el formato abierto, la liberación de contenidos y, quizá también, el trabajo sobre la marca de la institución que pone en marcha la iniciativa, no me parece mal que valoren el retorno de la inversión en términos de marca, de algún modo hay que justificar la inversión en recursos que supone poner en marcha este tipo de actividad.

    Un saludo.

  2. Hola David,

    100& de acuerdo contigo. Yo siempre lo veo desde el punto de vista del alumno que es el que más me interesa. Pero desde luego es un fenómeno con muchos matices.

    Digamos que se ha cumplido una primera fase de los cursos abiertos en línea, con los MOOCS y los wikicursos como ejemplos destacados. ¿Podemos considerar esta primera fase exitosa? Claro, exitosa ¿para qué y para quién? Desde luego yo creo que una parte de éxito han tenido como lo demuestran los movimientos del MIT para pasar desde el OCW al MITx y el terremoto provocado por el éxito del curso en Stanford. La cuestión ahora es: ¿de qué modo va a afectar el éxito de la experiencia de Stanford a los cursos abiertos en línea? ¿Van a ser capturados y transformados por las instituciones? ¿Van a perder su potencia disruptiva? ¿Van a coexistir ambos modelos e, incluso, otros nuevos por aparecer? Y, ojo, no digo que esto sea malo. Veremos cómo evoluciona la cosa.

    PD paranoica: udacity no es consecuencia del éxito del curso en Stanford. Stanford fue la plataforma de lanzamiento de algo que estaba planeado con antelación.
    Un saludo.

  3. El camino iniciado por Stanford, dada la repercusión que ha conseguido, probablemente lleve a que sean las instituciones quienes se apropien de la etiqueta MOOC, aunque creo que metodológicamente vamos a ver poca disrupción en estas prácticas.

    Sin embargo, creo que el modelo MOOC, tal y como lo plantean Siemens & cy, aún tiene que evolucionar y salvar algunos escollos para convertirse en una propuesta atractiva para un público más amplio.

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