Algarabías llega a Facebook

Mucho cuidado. El blog algarabías ha desembarcado en Facebook y ya tiene su propia página. Lo he hecho creando una página en Facebook y mandando los posts de algarabías con un plugin. Nada del otro mundo. La cosa es que quería ver cómo funcionaba el asunto. Nada, a partir de ahora comentarios y “me gusta” a mansalva. Después de esto, ya hay argumento para la segunda parte de La red social.

(Por alguna razón el enlace no funciona, aunque la dirección es correcta. De hecho si copio la dirección en mi navegador la página no se carga. Hay que copiar y dar a recargar para que aparezca. En enlace es este: http://www.facebook.com/blogalgarabias )

 

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Limitaciones de mi práctica como bloguero

Cuando la escritura en un blog se prolonga durante mucho tiempo es inevitable que se sucedan etapas diferentes entre sí. Los objetivos van cambiando; la práctica misma se va adaptando a la vida del autor, periodos de gran actividad alternan con otros en los que apenas se escribe; las etapas de gran entusiasmo van seguidas de otras en las que uno suda tinta para escribir apenas dos líneas y un enlace sin más objetivo que mantener al muerto con vida.

En todo este tiempo nunca he estado del todo satisfecho con mi blog y las veces que he pensado en dejarlo son ya demasiadas para no considerarlo en serio. En fin que acabo de hacer una lista de diferentes cosas que limitan mi práctica y  que he podido identificar. Son:

  • Falta de un objetivo bien establecido. ¿Para qué quiero el blog: para un portfolio, para probar herramientas, para las clases, para autopublicar cosas, para reflexionar, como cuaderno de notas…?
  • Falta de una identidad clara como autor: ¿qué soy yo: un profesor de español, un profesor universitario, un investigador amateur, un diletante, un aprendiz…? En este punto hay que considerar un hecho, que mal que me pese, es más determinante que todo lo anterior: la gran diferencia que hay entre lo que soy y lo que me gustaría ser.
  • Falta de tiempo. Sé que este es el mal de todos, pero en mi caso es dramático.
  • Autocensura que incluye:
  1. Hay cosas que escribo y no quiero mostrar por vergüenza (esa es la palabra justa).
  2. Me censuro a la hora de escribir sobre cosas que pueden sonar “políticas”.
  3. No suelo escribir críticas (en el sentido científico y académico) ni disentir de lo que escriben otros colegas. Por varias razones: por respeto, porque creo que esta fuera de lugar y porque no me siento con autoridad. Pero sobre todo, porque en la blogosfera en la que me muevo ni la crítica académica ni el disenso se práctican, con lo que yo concluyo que no ha lugar. Si alguna vez he escrito algo más o menos crítico ha sido con el total convencimiento de que el criticado nunca la leería.
  • Complicada situación laboral. El trabajo precario, vivir con el agua al cuello, no tener perspectiva de futuro y la rabia que siento ante la posibilidad de tener que abandonar un camino que empecé tanto tiempo atrás después de haber trabajado tanto, no ayudan.

No sé si este será un post de inflexión. Veremos.

Comentarios y blogs

Leyendo esta nota sobre la presentación de Networks with a cause, el último libro de Geert Lovink me encuentro con esta fragmento sobre las prácticas relativas a los comentarios en los blogs:

While in Zero Comments Geert focused on the average blog with its zero comments, in Networks Without a Cause he focuses on the other end of the Power Law diagram and looks at blogs that have reached a critical mass. In the introduction he writes how in Web 2.0: “Current software invites users to leave short statements but often excludes the possibility for others to respond. Web 2.0 was not designed to facilitate debate with its thousands of contributions. […] What the back-office software does is merely measure “responsiveness”: in other words, there have been that many users, that much judgment, and that little debate.” p. 19 (del libro mencionado antes, añado yo, D.J.).

Pongo en relación esto y la cantinela sobre la muerte de los blogs o sobre la expansión de los blogs a las redes sociales en forma de widget “compartir” donde la conversación se fiesbuquiza gracias/por culpa de los “me gusta” o a los retweets de Twitter y queda reducida a un click. Y en cierta forma reducir la promesa de la “gran conversación” a un click es una forma de banalización. Una práctica banal que ejerzo compulsivamente cada día, por cierto.

Lovink hace una llamada a pensar una nueva cultura del comentario y a desarrollar nuevas herramientas de software que ayuden a construirla.

Horas después de leer esto, me llego una sorprendente práctica de comentar. Se trata de Archleaks que es una plataforma que recopila comentarios sobre el trabajo en estudios de arquitectura de tres países (Italia, España, Inglaterra). La parte español abunda en las miserables condiciones de trabajo en las que se trabaja en la casi totalidad de los estudios. La novedad en la cultura del comentario es que la web solo consta de comentarios y cada comentario es valorado con un “acuerdo/desacuerdo”. Esa valoración va marcando la credibilidad del comentario.

La web generará polémica, sin duda. La cuestión es si estamos ante una nueva cultura del comentario o ante la tiranía de la valoración a través del click.

Tres notas finales. La primera es que este blog estuvo siempre lejísimos de alcanzar una masa crítica de comentarios y hace mucho tiempo que abandoné toda esperanza en ese sentido. La segunda es si hay algún blog de ELE que haya alcanzado esa masa crítica de comentarios que permita detectar prácticas concretas y describir una cultura del comentario de algún tipo. La última es que el ejemplo de Archleaks se podría aplicar en muchos otros gremios y que uno nunca deja de sorprenderse con la miseria que un trabajador puede llegar a soportar.

Bonus

Una interesante lectura sobre la cuestión de los comentarios en los blogs aquí.

Reflexión final para el curso de competencia digital docente

Distinguría dos dimensiones en mi comptencia digital. Uno como alumno y otro como profesor. En el primer caso usaría la competencia en mi formación continua y en mis propios procesos de aprendizaje. En el segundo caso se trataría de usar y desarrollar la competencia digital del alumno para que aprenda español.

Como alumno ya no sabría aprender sin esa competencia digital, a pesar de que no soy un nativo digital y de que durante el 95 % de mi educación formal la tecnología estuvo ausente. Sin embargo, descubro que soy un profesor analógico, por decirlo de alguna forma. Uso bastante poco lo digital en mis cursos, lo que no deja de ser una contradicción en alguien que lo usa de forma intensiva para su propia formación. Más si cabe, si tenemos en cuenta que paso mucho tiempo pensando en cómo integrar lo digital (en un sentido amplio de la palabra) en el aprendizaje de mis alumnos. Se podría decir que tengo el deseo de hacerlo, pero por alguna razón no lo hago. ¿Por qué? Señalo algunas causas posibles:

  • Normalmente he enseñado con alumnos poco proclives a integrar lo digital en su proceso de aprendizaje.
  • Integrar lo digital suponía entonces enseñar a manejar la herramienta. Siempre tuve dudas de si dedicar el escaso tiempo de clase a estos aspectos instrumentales era o no adecuado.
  • He trabajado en sitios con escasos recursos técnicos. Es cierto que los alumnos tenían ordenadores y conexión, pero no tener un aula con un ordenador, un proyector y conexión hacía las cosas más difíciles a la hora de enseñar cómo funcionaban las cosas.
  • Falta de confianza y seguridad o miedo al error, lo que finalmente hacía que no me atreviera a llevar a la clase algunas ideas que se me iban ocurriendo.
  • Pequeños movimientos que hice en esta dirección nunca fueron del todo satisfactorios (unodos)

En algunos casos esta precaución analógica vino bien ante ideas bienintencionadas pero inmaduras o poco realistas. En otros casos, fue cierto que los alumnos no estaban interesados en lo digital. A lo mejor yo mismo no estoy todavía preparado y necesito madurar más las actividades y cómo llevarlas a la práctica. También es cierto que sin cometer errores es difícil aprender y que no estoy a salvo de los errores haciendo actividades analógicas y no por ello las abandono.

Una vez pasado este curso, creo que estoy más cerca de dar ese paso y creo que eso es gracias, sobre todo, a las actividades que han propuesto mi compañeras de curso. He visto actividades realmente buenas que me han enseñado el camino y que me ofrecen ejemplos concretos de cómo integrar lo digital en las clases. A esos ejemplos tengo que añadir las primeras experiencias que han apuntado resultados positivos (unados). Todo eso unido y este repaso que he hecho para escribir esta reflexión final me hacen sentir que estoy en una posición más cercana a integrar lo digital en mis clases. En cualquier caso, y como diría aquel famoso entrenador, “hay que sejir trafajando“.

Profesores con blog

Muchos profesores tienen un blog. Muchos profesores leen blogs de otros profesores. Los profesores cuentan y enseñan lo que hacen en clase en sus blogs. Muchos profesores que leen blogs aprenden de lo que hacen otros profesores. No hay misterio: aprender de lo que hacen otros. Sin embargo las clases estaban blindadas hasta que muchos profesores empezaron a escribir en blogs y muchos profesores empezaron a leer blogs y a aprender de lo que hacían otros profesores. Pero hubo que abrir blogs para que fuera posible. Parece que era imposible abrir la puerta de la clase.

Una experiencia poco satisfactoria con blogs en la clase de ELE

Tenía ante mí un curso de ELE a distancia con cuatro créditos y cuatro clases presenciales de noventa minutos: una al mes. ¿Qué hacer para que los alumnos estén en contacto con el español durante todo el semestre sin fotocopiar materiales y sin tener contenidos específicos de elearning de los que echar mano?

Tras la experiencia del curso anterior, donde trabajamos con un blog que yo iba llenando con vídeos y breves textos para que los alumnos intervinieran en los comentarios y visto que pareció gustarles la experiencia, este curso quise ir un paso más allá. Tenía la idea de seguir trabajando con el blog y dejar a los alumnos la tarea de llenarlo de contenidos. Para este curso, planteé tres tipos de actividades:

  1. 1.Buscar vídeos para el blog y escribir una pequeña introducción y preguntas para que los compañeros participarán a través de los comentarios. La idea era trabajar con el vídeo más como un pretexto para conversar que para hacer preguntas cerradas de comprensión audiovisual. Me dio esta idea Joan Tomás Pujolá.
  2. 2.Escribir dos textos largos (de 800 palabras en adelante) en un proceso que incluía varias revisiones. Pensé en que lo revisarán entre ellos, pero al final opté por hacerlo yo mismo.
  3. 3.Charlas con skype siendo los alumnos los encargados de gestionar la conversación (buscar temas, preparar puntos para la conversación, gestionar los turnos, conducir la actividad, etc.). Me mostró una experiencia similar Alfonso Hernández.

Esta fue mi propuesta y con ella quería que probaran cosas que quizá les fueran bien para seguir aprendiendo. Tras una larga negociación, la tercera actividad no salió porque no había más que problemas para usar skype. Acordamos realizar la primera y la segunda. La segunda sólo la han hecho 2 alumnos de 7. La primera la han hecho solo parcialmente. Han mandado los vídeos fuera de plazo, no han escrito ni un solo comentario en las entradas de los compañeros, no se han preocupado de gestionar la conversación, etc. Sólo dos alumnos (los mismos de antes) han hecho lo acordado. Quedé profundamente decepcionado porque todo fue negociado con ellos antes de empezar y todo el mundo estuvo de acuerdo. Creo que la tecnología ha jugado ningún papel aquí, es decir, el problema no ha sido de rechazo a la tecnología.

Además de este fracaso tengo dos dudas importantes. Cuando abres de esta manera un curso, los alumnos pueden plantear cosas que tú nunca harías como profesor. ¿Qué hacer entonces?

  1. ¿Qué hacer si un alumno elige un tema que tú como profesor nunca llevarías a clase? Sucedió con estas entradas;1 y 2.
  2. ¿Qué hacer si un alumno hace justo lo contrario de las instrucciones que tú habías dado y no quiere rectificar amparándose en la libertad que el profesor había dado? Sucedió, por ejemplo, con esta entrada.

LANGblog en la UOC

Acabo de recibir un tuit de Ismael Peña que presenta un nuevo proyecto de la UOC para la enseñanza de idiomas. Según ellos mismos se definen LANGblog es:

Audiobitácora para la práctica de destrezas orales. Permite entradas y comentarios de audio y vídeo. Adaptada del blog Worpressmu, el audio o el vídeo se crea directamente desde la web usando Flash y sin necesidad de tener instalado ningún programa, permitiendo además agregación RSS compatible podcast.


Federico Borges, lector de inglés en la UOC, presenta LANGblog en el siguiente vídeo:


Lo que más interesante me ha parecido es que:

  • es software libre que puede ser usado por cualquiera que tenga un servidor
  • su uso es bastante sencillo
  • está diseñado para que los estudiantes pueden crear contenidos fácilmente.

Habrá que probarlo y ver algunos ejemplos.

Un blog para la clase de español no presencial

Hace una semanas empecé mi primera experiencia con un blog para los alumnos. Aunque esta bastante infrautilizado y es demasiado unidireccional creo que se adapta bien a las circunstancias y al contexto.

Está pensado para un clase de ELE semipresencial de alumnos universitarios que cursan su segunda o tercera… titulación. Todos trabajan prefieren trabajar lo mínimo en la clase de ELE porque ya tienen un buen nivel de español y porque prefieren dedicar el tiempo a preparar las demás asignaturas relacionadas con la literatura y la lingüística. La titulación no está pensada para que aprendan español, se da por sentado que ya lo saben cuando eligen esta modalidad de estudio. A pesar de eso, el plan de estudios ha establecido tres cursos de conversación para que practiquen el español. Me han asignado dos de estos cursos y me planteé qué podía hacer. Sin consultar con los alumnos previamente abrí el blog, les mandé el enlace y les dije que esa era la tarea para la asignatura de conversación de este semestre. Lo hice así porque para verlos debería esperar casi un mes y porque la consulta a través del correo electrónico habría sido un desastre. Tardaron varios días en empezar a participar y tuve que repetir las instrucciones varias veces hasta que conseguí que todos lo hicieran. En la primera clase presencial, consulté con ellos el asunto del blog y parece que lo han recibido bastante bien, aunque varios de ellos me dijeron que no tenían tiempo o que no tenían ordenador en casa. No parecían muy al tanto de lo que era un blog, desconocen el concepto de red social y no han visto ni manejado nunca blogs en la educación. Una cosa que me ha sorprendido es que no han planteado en ningún momento el tema de la corrección: no estaban preocupados por hacer visibles sus errores y no me han pedido que corrija sus comentarios.

La estructura es lo más sencilla posible. En la entrada doy un pretexto en forma de vídeo, enlaces y texto y unas instrucciones para que escriban en los comentarios. Conozco bien los defectos que tiene: no se trabaja la expresión oral y es unidireccional, es decir, los alumnos no generan contenidos y el profesor tiene el mando. Pero es lo único que se podía hacer con el tipo de alumnos y en el contexto en el que trabajo. En consecuencia, mis objetivos son bastante sencillos: por un lado, ofrecerles una actividad semanal que los tenga en contacto con el español y, por otro lado, intentar que los comentarios sean un espacio para la interacción entre ellos.


Blogs y ELE: Talleres en el Encuentro Práctico 08

Todavía está en marcha el CIVELE III y esta misma semana tiene lugar el XVII Encuentro Práctico de profesores de ELE que organizan IH y Difusión. Intentaré hablar del CIVELE más adelante; hoy quiero apuntar algunas ideas sobre los blogs en la enseñanza de ELE con la excusa de los dos talleres que se dedicarán a estos temas en el Encuentro Práctico: La navaja de Ockham (David Vidal y Lola Torres) y Explorando cómo diseñar mejores blogs para el aula de ELE (Iñaki Calvo).

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