Reflexión final para el curso de competencia digital docente

Distinguría dos dimensiones en mi comptencia digital. Uno como alumno y otro como profesor. En el primer caso usaría la competencia en mi formación continua y en mis propios procesos de aprendizaje. En el segundo caso se trataría de usar y desarrollar la competencia digital del alumno para que aprenda español.

Como alumno ya no sabría aprender sin esa competencia digital, a pesar de que no soy un nativo digital y de que durante el 95 % de mi educación formal la tecnología estuvo ausente. Sin embargo, descubro que soy un profesor analógico, por decirlo de alguna forma. Uso bastante poco lo digital en mis cursos, lo que no deja de ser una contradicción en alguien que lo usa de forma intensiva para su propia formación. Más si cabe, si tenemos en cuenta que paso mucho tiempo pensando en cómo integrar lo digital (en un sentido amplio de la palabra) en el aprendizaje de mis alumnos. Se podría decir que tengo el deseo de hacerlo, pero por alguna razón no lo hago. ¿Por qué? Señalo algunas causas posibles:

  • Normalmente he enseñado con alumnos poco proclives a integrar lo digital en su proceso de aprendizaje.
  • Integrar lo digital suponía entonces enseñar a manejar la herramienta. Siempre tuve dudas de si dedicar el escaso tiempo de clase a estos aspectos instrumentales era o no adecuado.
  • He trabajado en sitios con escasos recursos técnicos. Es cierto que los alumnos tenían ordenadores y conexión, pero no tener un aula con un ordenador, un proyector y conexión hacía las cosas más difíciles a la hora de enseñar cómo funcionaban las cosas.
  • Falta de confianza y seguridad o miedo al error, lo que finalmente hacía que no me atreviera a llevar a la clase algunas ideas que se me iban ocurriendo.
  • Pequeños movimientos que hice en esta dirección nunca fueron del todo satisfactorios (unodos)

En algunos casos esta precaución analógica vino bien ante ideas bienintencionadas pero inmaduras o poco realistas. En otros casos, fue cierto que los alumnos no estaban interesados en lo digital. A lo mejor yo mismo no estoy todavía preparado y necesito madurar más las actividades y cómo llevarlas a la práctica. También es cierto que sin cometer errores es difícil aprender y que no estoy a salvo de los errores haciendo actividades analógicas y no por ello las abandono.

Una vez pasado este curso, creo que estoy más cerca de dar ese paso y creo que eso es gracias, sobre todo, a las actividades que han propuesto mi compañeras de curso. He visto actividades realmente buenas que me han enseñado el camino y que me ofrecen ejemplos concretos de cómo integrar lo digital en las clases. A esos ejemplos tengo que añadir las primeras experiencias que han apuntado resultados positivos (unados). Todo eso unido y este repaso que he hecho para escribir esta reflexión final me hacen sentir que estoy en una posición más cercana a integrar lo digital en mis clases. En cualquier caso, y como diría aquel famoso entrenador, “hay que sejir trafajando“.