Tertulia sobre educación abierta en el Vivero de Innovación Educativa

El Vivero de Innovación Eductiva organizará el próximo viernes 1 de marzo un tertulia online con Diego Leal sobre prácticas educativas abiertas. Además de presentar el curso abierto en línea Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea 2013, se hablará sobre educación abierta, redes de aprendizaje y sobre prácticas de innovación que sucuden, a veces dentro de las insticiones, a veces dentro y otras veces fuera y dentro al mismo tiempo o, incluso ni dentro ni fuera.

El evento es abierto, aunque el aula virtual tiene plazas limitadas. Supongo que la charla quedará disponible para la posterior consulta.

Anuncios

Diversidad en los cursos abiertos online [#tral #explorartic]

La inscripción de TRAL está en marcha y ya hay más de 70 participantes inscritos, sin que se haya todavía puesto en marcha el asunto en varias instituciones y sin que la campaña informativa de correos electrónicos se haya lanzado. Esto significa que el grueso de los participantes está por llegar. Ciertamente estamos todavía muy lejos de las cifras de participantes que puede alcanzar Coursera. De hecho nunca llegaremos a nada parecido. Nosotros mismos estamos bromeando con el término MOOC, cambiando la “m de masivo” por una “t de tiny” con lo que nos queda un TOOC.

Por otra parte esto de las cifras es muy relativo. Todos sabemos que a las cifra de inscritos hay que restarle los que abandonan, los que nunca se incorporan, los que están pero no hacen, los que pasaban por allí, etc. Siempre hay que relativizar. Los enormes números que aparecen en la prensa dicen poco o nada sobre la experiencia de aprendizaje, aunque desde luego mucho acerca del éxito del fenómeno MOOC. Por supuesto lo mismo sucedería con TRAL, aunque voy a intentar darle un par de vueltas a esto.

Más allá de una médida del éxito y del impacto de tu marca, ¿qué aporta lo masivo al aprendizaje en un curso abierto en línea? Desde mi punto de vista esto depende mucho del diseño didáctico del curso en cuestión. Por ejemplo, en un curso basado en vídeos que segmentan una clase larga, que están centrados en la transmisión de conocimientos seguidos de tests de respuesta cerrada, lo masivo no aporta nada en el sentido de que no va a tener ningún impacto en el proceso de aprendizaje de cada una de las personas por separado. Da igual que el vídeo lo vean tres, tres mil o tres millones de personas además de mí. La cosa está clara: ver y hacer el test. Es cierto que están los foros y que allí los alumnos se prestan ayuda, pero esto es marginal y no está contemplado como actividad de aprendizaje en el diseño. Como tampoco lo estan los grupos de estudio que se forman fuera de la plataforma para completar las tareas del curso, aunque en este caso la iniciativa de algunos alumnos pudiera sacar algo de provecho a estar haciendo algo con tanta gente. En las plataformas de broadcast educativo, eres tú con el contenido y el examen. Eso es todo y el número de participantes no va a alterar esa situación.

La cuestión es que lo masivo solo puede tener un impacto cualitativo si el diseño del curso está orientado hacia los participantes y no hacia los contenidos. Por ejemplo los cursos donde no hay contenidos sino más bien una serie de pretetextos en forma de lecturas o presentaciones que se usan como disparadores de la interacción entre los participantes. O los cursos que tienen como objetivo la creación de una red donde las interacciones y las conexiones son lo principal. O los cursos orientados a la creación de objetos de conocimiento que, precisamente, no van a estar llenos de contenidos hasta que no acaban. En este tipo de cursos, el número de participantes es ciertamente importante porque, primero, es necesario alcanzar una masa crítica para que las actividades tengan sentido, es decir, al proponerse como cursos vacíos, necesitan cierto número de participantes llenando de contenido el curso. En segundo lugar, lo masivo será importante en aquellos cursos con un planteamiento conectivista porque la red se hace cualitativamente mejor con la diversidad y se puede llegar a esa diversidad más fácilmente si hay un gran número de participantes. Lo masivo también determina la autonomía de cada persona ya que es necesario generar el suficiente contenido, juntar a gente con diferentes objetivos, intereses y experiencias y formar un red lo suficientemente amplía para que cualquier participante pueda tener multitud de opciones y eso le obligue a tomar decisiones aumentando así su grado de autonomía. Nada de eso cuenta en las plataformas tipo Coursera o Miríada X.

El gran problema de lo masivo es que una gran cantidad de personas haciendo cosas a través de blogs, foros, wikis, vídeos, twitter, etc. va a generar una cantidad de contenido tan grande que es imposible de abarcar para ninguno de los participantes. E, incluso, aquellos que tienen perfectamente claro que no es posible dar cuenta de todo lo que está pasando en el curso, van a sentirse sobrepasados por la complejidad. Se habla de filtrar, seleccionar, formar redes más pequeñas dentro de la red general o de crear narrativas de coherencia, pero ninguna de esas cosas te salva de la complejidad, al contrario son el resultado de enfrentarte a ella. La complejidad es uno de los desafíos más grandes que uno encuentra en este tipo de cursos, como así han señalado varias investigaciones.

¿Es la complejidad el precio a pagar por lo masivo? Doy por sentado que la complejidad es el gran desafío de este tipo de cursos, pero debemos verlo en términos cualitativos y no cuantitativos. ¿Qué aspectos cualitativos aporta lo masivo? Para mí lo que aporta es diversidad. Cierto que también complejidad y que uno está tentado de reducir la complejidad a través del diseño del curso para hacerlo más asequible, pero creo que es un error porque si reducimos la complejidad a priori, limitamos la diversidad y esto es el aspecto cualitativo más importante. En la diversidad vamos a encontrar la posibilidad de dar sentido a todo, de encontrar  a otros con nuestros mismos intereses, de encontrar las habilidades que complementan las nuestras, de hacernos las preguntas justas y aquellas que no sabíamos que necesitábamos responder, de ver puntos de vistas radicalmente diferentes a los nuestros. En definitiva, y como le oí a Jorge Wagensberg, en la diversidad y en la complejidad, vamos a encontrar respuestas a nuestras preguntas, incluso a aquellas preguntas que todavía no hemos formulado.

¿Es posible alcanzar la diversidad con un número más reducido de participantes? Próximamente.

Ontologías, wikis semánticas, procomún, educación abierta

Llevo tiempo interesado en diversos proyectos de investigación que se hacen al margen de la academia. Más que resultados, ando buscando “prácticas”: formas de organización, formas de comunicación, formas de organizar el trabajo, formas de documentación, valoraciones de los participantes, etc. En esta línea, estaba viendo este vídeo donde el grupo del proyecto Empresas del Procomún presentaba la wiki semántica que está usando para organizar todo el trabajo. Esa wiki coordina los diferentes proyectos y líneas de investigación y archiva todos los recursos que se van generando. La presentación se centra en dos aspectos: presentar el funcionamiento de la wiki semántica y presentar la ontología que están usando en la wiki. Con la parte técnica uno puede entender, a partir de un ejemplo concreto, que es una wiki semántica. La segunda parte muestra la construcción conceptual que hace posible la clasificación semántica.

La wiki semántica consiste en recursos interconectados entre sí de muchas formas de manera que uno puede acceder a la información de muchas formas diferentes y todos ellas son, al menos potencialmente, significativas. Para que esa interconexión sea posible es necesario añadir una capa de metadatos a cada recurso alojado en la wiki. Para eso se usa un formulario que hay que completar. Las relaciones semánticas se tejen de acuerdo a los datos de ese formulario. La cuestión es que el formulario no contiene información que se añade automáticamente, sino que tiene que ser añadida a cada recurso por alguien. Para ello se hace necesaria la ontología.

Varias cosas. Primero, el concepto mismo de una wiki semántica es algo que he imaginado durante años, algo que ha estado dando vueltas en mi cabeza como un sueño llamado a resolver mis problemas de gestión de la información.

En el terreno concreto de este proyecto, la ontología presenta diversos problemas y esto es algo que surgió varias veces durante el turno de preguntas. Básicamente todos derivan del hecho de que la ontología tiene que ser desarrollada al principio de la investigación y que no se puede cambiar (o al menos no completamente) una vez puesta en marcha. Esto, sin duda, presenta diversas cuestiones a tener en cuenta a la hora de pensar la investigación. Pienso yo si la ontología no acabará determinando en exceso la investigación. ¿No se corre el peligro de buscar datos para completar la ontología? Lo único que se me ocurre es que la ontología no es más que un sistema de archivación, no una interpretación. Sé muy poco del tema, pero me parece que es importante tenerlo claro.

En otro orden de cosas, esa ontología propone una definición clara de “empresas del procomún” que se articula en torno a tres conceptos principales: comunidad, recursos, gobernanza.  Me parecido que estos mismos conceptos se podrían aplicar a una definición de lo “abierto” que supere la igualación de lo abierto con la libertad de acceso. Me interesa pensar una forma de lo abierto que implique mucho más que la mera accesibilidad y creo que tomar en consideración la comunidad, los recursos y la gobernanza puede ser un buen punto de partida.

Piensen si no en el caso de las licencias libres, primero la GPL y después Creative Commons, y en como esas licencias son un recurso genial para mantener los recursos a disposición de la comunidad, a salvo de la privatización, como fueron hechas para la comunidad y gracias a prácticas que estaban plenamente instauradas en la comunidad y en como las licencias son una parte importatne del a gobernanza de la propia comunidad. Otro ejemplo interesante en esta línea de relacionar comunidad, recursos y gobernanza, aunque esta vez un poco más difuso, pueden ser MOOCs como DS106 o como CCK , que ya funciona de hecho como una comunidad de investigadores (¿comunidad de práctica?).