Dos MOOCs para empezar 2014

Me llegan los anuncios de dos MOOCs, desde España y en español para el inicio de año, ambos destinados a profesores.

Eduplemooc es un curso del Educalab del INTEF dirigido por David Álvarez centrado en la (re)construcción de un PLE para los docentes participantes con vistas a configurar comunidades profesionales. Quiere explotar las posibilidades del aprendizaje en red y se presenta con badges. Aquí el vídeo de presentación:

Por otra parte, La educación superior en red se presenta desde la Universidad de Valenci. Su planteamiento se basa en reunir a una gran cantidad de expertos que, semanalmente, hacen un presentación po videoconferencia a la que sigue una sesión de tutoría. Los participantes que quieran acreditación, además de pagar la matrícula, tienen un trabajo como tarea final. Participación distribuida, recursos abiertos y estar en la gran conversación son los otros ingredientes.

 

Tertulia sobre educación abierta en el Vivero de Innovación Educativa

El Vivero de Innovación Eductiva organizará el próximo viernes 1 de marzo un tertulia online con Diego Leal sobre prácticas educativas abiertas. Además de presentar el curso abierto en línea Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea 2013, se hablará sobre educación abierta, redes de aprendizaje y sobre prácticas de innovación que sucuden, a veces dentro de las insticiones, a veces dentro y otras veces fuera y dentro al mismo tiempo o, incluso ni dentro ni fuera.

El evento es abierto, aunque el aula virtual tiene plazas limitadas. Supongo que la charla quedará disponible para la posterior consulta.

Diversidad en los cursos abiertos online [#tral #explorartic]

La inscripción de TRAL está en marcha y ya hay más de 70 participantes inscritos, sin que se haya todavía puesto en marcha el asunto en varias instituciones y sin que la campaña informativa de correos electrónicos se haya lanzado. Esto significa que el grueso de los participantes está por llegar. Ciertamente estamos todavía muy lejos de las cifras de participantes que puede alcanzar Coursera. De hecho nunca llegaremos a nada parecido. Nosotros mismos estamos bromeando con el término MOOC, cambiando la “m de masivo” por una “t de tiny” con lo que nos queda un TOOC.

Por otra parte esto de las cifras es muy relativo. Todos sabemos que a las cifra de inscritos hay que restarle los que abandonan, los que nunca se incorporan, los que están pero no hacen, los que pasaban por allí, etc. Siempre hay que relativizar. Los enormes números que aparecen en la prensa dicen poco o nada sobre la experiencia de aprendizaje, aunque desde luego mucho acerca del éxito del fenómeno MOOC. Por supuesto lo mismo sucedería con TRAL, aunque voy a intentar darle un par de vueltas a esto.

Más allá de una médida del éxito y del impacto de tu marca, ¿qué aporta lo masivo al aprendizaje en un curso abierto en línea? Desde mi punto de vista esto depende mucho del diseño didáctico del curso en cuestión. Por ejemplo, en un curso basado en vídeos que segmentan una clase larga, que están centrados en la transmisión de conocimientos seguidos de tests de respuesta cerrada, lo masivo no aporta nada en el sentido de que no va a tener ningún impacto en el proceso de aprendizaje de cada una de las personas por separado. Da igual que el vídeo lo vean tres, tres mil o tres millones de personas además de mí. La cosa está clara: ver y hacer el test. Es cierto que están los foros y que allí los alumnos se prestan ayuda, pero esto es marginal y no está contemplado como actividad de aprendizaje en el diseño. Como tampoco lo estan los grupos de estudio que se forman fuera de la plataforma para completar las tareas del curso, aunque en este caso la iniciativa de algunos alumnos pudiera sacar algo de provecho a estar haciendo algo con tanta gente. En las plataformas de broadcast educativo, eres tú con el contenido y el examen. Eso es todo y el número de participantes no va a alterar esa situación.

La cuestión es que lo masivo solo puede tener un impacto cualitativo si el diseño del curso está orientado hacia los participantes y no hacia los contenidos. Por ejemplo los cursos donde no hay contenidos sino más bien una serie de pretetextos en forma de lecturas o presentaciones que se usan como disparadores de la interacción entre los participantes. O los cursos que tienen como objetivo la creación de una red donde las interacciones y las conexiones son lo principal. O los cursos orientados a la creación de objetos de conocimiento que, precisamente, no van a estar llenos de contenidos hasta que no acaban. En este tipo de cursos, el número de participantes es ciertamente importante porque, primero, es necesario alcanzar una masa crítica para que las actividades tengan sentido, es decir, al proponerse como cursos vacíos, necesitan cierto número de participantes llenando de contenido el curso. En segundo lugar, lo masivo será importante en aquellos cursos con un planteamiento conectivista porque la red se hace cualitativamente mejor con la diversidad y se puede llegar a esa diversidad más fácilmente si hay un gran número de participantes. Lo masivo también determina la autonomía de cada persona ya que es necesario generar el suficiente contenido, juntar a gente con diferentes objetivos, intereses y experiencias y formar un red lo suficientemente amplía para que cualquier participante pueda tener multitud de opciones y eso le obligue a tomar decisiones aumentando así su grado de autonomía. Nada de eso cuenta en las plataformas tipo Coursera o Miríada X.

El gran problema de lo masivo es que una gran cantidad de personas haciendo cosas a través de blogs, foros, wikis, vídeos, twitter, etc. va a generar una cantidad de contenido tan grande que es imposible de abarcar para ninguno de los participantes. E, incluso, aquellos que tienen perfectamente claro que no es posible dar cuenta de todo lo que está pasando en el curso, van a sentirse sobrepasados por la complejidad. Se habla de filtrar, seleccionar, formar redes más pequeñas dentro de la red general o de crear narrativas de coherencia, pero ninguna de esas cosas te salva de la complejidad, al contrario son el resultado de enfrentarte a ella. La complejidad es uno de los desafíos más grandes que uno encuentra en este tipo de cursos, como así han señalado varias investigaciones.

¿Es la complejidad el precio a pagar por lo masivo? Doy por sentado que la complejidad es el gran desafío de este tipo de cursos, pero debemos verlo en términos cualitativos y no cuantitativos. ¿Qué aspectos cualitativos aporta lo masivo? Para mí lo que aporta es diversidad. Cierto que también complejidad y que uno está tentado de reducir la complejidad a través del diseño del curso para hacerlo más asequible, pero creo que es un error porque si reducimos la complejidad a priori, limitamos la diversidad y esto es el aspecto cualitativo más importante. En la diversidad vamos a encontrar la posibilidad de dar sentido a todo, de encontrar  a otros con nuestros mismos intereses, de encontrar las habilidades que complementan las nuestras, de hacernos las preguntas justas y aquellas que no sabíamos que necesitábamos responder, de ver puntos de vistas radicalmente diferentes a los nuestros. En definitiva, y como le oí a Jorge Wagensberg, en la diversidad y en la complejidad, vamos a encontrar respuestas a nuestras preguntas, incluso a aquellas preguntas que todavía no hemos formulado.

¿Es posible alcanzar la diversidad con un número más reducido de participantes? Próximamente.

Tejiendo redes de aprendizaje en línea [ #tral #explorartic ]

Llevo semanas esperando este momento y por fin ha llegado. El camino de TRAL 2013 ha empezado.

TRAL2013-LogoSquare

TRAL (Tejiendo redes de aprendizaje en línea) es un curso abierto que se desarrollará entre el 13 de marzo y el 14 de mayo y de cuyo equipo de facilitadores tengo la suerte de formar parte. TRAL es una propuesta de formación que funciona en varios niveles. Habrá alumnos provenientes de diversas universidades de Colombia y otras instituciones de Argentina que realizarán el curso en modalidad formal y que estarán tutorizados por profesores de sus instituciones. Otro nivel estará formado por todos los interesados en seguir el curso en modalidad abierta, esto es, libre, gratis y sin certificación. Solamente por el aprendizaje (y por la diversión). El último nivel es que todos los participantes compartirán en la red, puesto que es una experiencia de aprendizaje en red. Una experiencia, tengo que añadir, abierta: fuera de moodles, campus virtuales, plataformas de broadcasting educativo y otros espacios cerrados de enseñanza.

El curso está sustentado en conceptos como los de personal learning environment, personal learning network, comunidad, grupo o red, aunque tiene una clara orientación práctica. De hecho, podríamos considerarlo un taller en el que se invita a los participantes a reflexionar sobre sus espacios de aprendizaje en red para identificar formas de fortalecer esa red o ampliarla. Simultáneamente, y ahí la importancia de hacer el curso en abierto, el participante formará parte de una red emergente conformada por los participantes, las interacciones y los objetos compartidos entre todos que se desplegará a lo largo de los dos meses que dura el curso.

Como he mencionado antes, se trata de un curso abierto para cualquier interesado. Los que hagan el curso en modalidad abierta tendrán acceso a toda la información y recursos, podrán participar en todas las actividades y asistir a todas las sesiones sincrónicas, aunque no recibirán certificación de ningún tipo. El curso, por la flexibilidad de su diseño y por la propia filosofía en la que se sustenta, puede ser de provecho para gente con diferente nivel de dominio en procesos de aprendizaje en red. Las personas que están empezando encontrarán herramientas y actividades que le ayudarán a construir desde cero los primeros nodos de su red de aprendizaje. Las personas expertas que llevan años formando parte de diferentes redes de aprendizaje o de desarrollo profesional encontrarán una serie de actividades que le darán la oportunidad de reflexionar sobre el camino que han recorrido hasta ahora y que le permitirán orientar su actividad en estas redes de acuerdo a sus objetivos personales. Además todos los participantes entrarán en contacto con personas con intereses similares con las que compartir inquietudes y tejer interacciones significativas para su aprendizaje.

Pueden encontrar toda la información en la web del curso donde también se podrán inscribir. Si tienen alguna cuestión que plantear no duden en ponerse en contacto con el equipo de facilitadores escribiendo al correo tral@reaprender.org o dejando un comentario en esta misma entrada.

Si trabajas en alguna institución educativa y quieres ofertar TRAL para sus miembros formando así un nodo local de TRAL, todavía estás a tiempo. Ponte en contacto con nosotros y veremos de qué forma podemos articular nuestra propuesta con tus deseos y requirimientos de tu institución.

Descarga este documento con toda la información. Si crees que puede interesar a otras personas, difúndelo por tu red.

Cuatro cursos abiertos en línea que no encontrarás en Coursera

En pleno auge de los MOOCs, me gustaría recomendar cuatro experiencias de aprendizaje abiertas que se pueden seguir en línea. Estos cursos (por llamarlos de alguna forma) quizá no sean tan conocidos al no estar en Coursera

El primero es Introduction to Openness in education (edición 2013) de David Wiley que quizá es uno de los primeros cursos abiertos en línea que se ofrecieron. Wiley ha abandonado su tradicional estilo “wikicurso” y se ha pasado a Canvas. En comparación con el año pasado, las actividades están menos basadas en leer y comentar y se proponen otras cosas. La carga de trabajo parece que también ha bajado respecto al año pasado. Continúa el intento de desarrollar nuevas formas de evaluación con el sistema de badges y, novedad de este año, con un sistema de evaluación entre pares. Todo un clásico recomendado para todos los interesados en el movimiento open y la educación abierta y para hacerse con una panorámica general de los diversos campos y líneas de desarrollo de las ideas agupadas en el concepto de “open”. Ya comenzado, está en sus primeras semanas.

El segundo curso, también dentro de la temática del aprendizaje, es OLDSMOOC, confuso nombre para Open Learning Design Studio MOOC. Se trata de un curso sobre learning design aplicado al desarrollo curricular. Es impartido por la Open Univeristy y es un desarrollo en forma de curso de la  OU Learning Design Initiative (OULDI). Por lo que he podido ver exige bastante dedicación y mucha cantidad de trabajo en grupo.

El tercer curso se llama “El humanista digital” y está diseñado será impartido por el Cultureplex Lab de la Universidad de Wetern Ontario. El curso está descrito así:

“El Humanista Digital” es el primer curso de humanidades digitales ofrecido en español en la modalidad MOOC, es decir, completamente abierto y gratuito en todo el mundo. Impartido por Juan Luis Suárez y el equipo de The CulturePlex Lab, en Western U. (Canadá), el curso ofrece una excelente oportunidad para conocer en detalle qué son las humanidades digitales, qué está pasando en ese mundo, cómo se puede crear un currículum en el área y qué habilidades deben desarrollar y enseñar los humanistas para hacer avanzar nuestras disciplinas y hablar a las nuevas generaciones en su propio “medio”.

Empieza el 27 de enero y duara hasta el 4 de abril. Calculan unas 4 horas de trabajo a la semana. Por la información que actualmente hay parece más parecido a los MOOCs que está ofreciendo, por ejemplo, Coursera.

El último es Arts One Digital presenta la novedad de ser un curso de humanidades enfocado desde un punto de vista tradicional. Diseñado e impartido por la Universidad de British Columbia (Canadá) aparece definido así:

Arts One is a year-long, interdisciplinary program taught at the University of British Columbia, in Vancouver, Canada. It combines History, English, and Philosophy to introduce students to some of the classic texts of the past two millennia of world civilization.

Arts One Digital is an open, online extension or complement to Arts One that enables anyone to join this voyage of discovery and critical analysis.

We provide recordings and other material from lectures given in Vancouver by some of UBC’s most experienced and distinguished teachers. We hope they provoke you to think in new ways about authors from Plato to Shakespeare, Defoe to Coetzee, and about issues such as knowledge, monstrosity, science, and politics.

En la web del curso hay ya disponible un gran cantidad de material y el curso es una invitación a remezclar ese maerial, construir un currículum personal y contribuir a la conversación de la forma que cada uno crea conveniente a través de twitter, blogs, etc.

Estos dos últimos cursos, son la respuesta al desafío de hacer cursos abiertos en línea en el terreno de las humanidades. Especialmente el curso del Culturplex Lab pinta que será un MOOC al más puro estilo Coursera.

participar/querer/poder/colaborar

Diego Leal publicaba hace unos días una entrada reflexionando en voz alta sobre el funcionamiento de una actividad que estaba llevando a cabo. Como muchas de sus propuestas, es una actividad en abierto donde puede participar cualquier y consistía en un grupo de lectura en torno a un artículo de Stephen Downes sobre conocimiento conectivo. La actividad proponía la lectura atenta del artículo, la reflexión en blogs y la participación en sesiones sincrónicas semanales. En un determinado momento, Diego Leal se queda solo porque los participantes abandonan. Este es el contexto que da pie a sus reflexiones.

Estas reflexiones y las respuestas que se ha originado en los comentarios en el blog en twitter y en esta entrada de Luz Pearson, me han hecho pensar y he escrito unas notas que tienen un valor relativo porque yo no he estado participando en la actividad y solo la he seguido muy de lejos y no me siento autorizado a debatir con los participantes. Si me decido a publicarlas es porque me han hecho pensar en cosas que a mí mismo me preocupan y he querido conservar estos pensamientos. Valen, por tanto, más como pensamiento en voz alta que como aportación al debate.

Por supuesto, estas notas no son una evaluación del curso, de los participantes ni del facilitador y hay mucho información que desconozco por lo que, quizá, muchas de las cosas que he escrito no sean muy pertinentes. Insisto en que no habría que tomarlas como un intento de solucionar posibles problemas.

Tiempo

Todo el mundo coincide en el factor tiempo. No hay tiempo. Por más que nos pese, no podemos llegar a todo: trabajo(s), familia, descanso, ocio…

Por otra parte, todos estamos convencidos de lo importante que es la formación. Mejorar la capacitación, aprender en el trabajo, la formación continua, mejorar la fuerza de trabajo, aumentar el capital humano, etc. De hecho los sistemas educativos más exitosos del mundo cuentan con programas de formación continua de sus profesores que son claves en el éxito. Si todo eso es aceptado por todo el mundo, ¿por qué no se reserva un tiempo para que los profesores se formen? Si los profesores tienen que valorizarse en tanto que fuerza de trabajo por qué no recompensar esa valorización.

He visto “resistencia” a la formación en muchos profesores por diversas razones: falta de tiempo, pésimas condiciones laborales, formarse además de trabajar y no mientras se trabaja, falta de recompensas, etc. Comparto muchas de ellas e, incluso, me sorprende que no haya todavía más resistencia a la formación.

Prácticas

Muchos de los comentarios de los participantes que he podido leer hablan de comunidades de aprendizaje y comunidades de práctica. Creo que estas comunidades funcionan mejor si se construyen en torno a “prácticas” que si se construyen sobre lo puramente “conceptual”. Este grupo de #Explorartic es más bien una profundización teórica y conceptual que una serie de actividades en torno a “prácticas” (compartirlas, aplicarlas, revisarlas, replicarlas, inventarlas…).

 Creo que las barreras que pone la densidad conceptual del texto de Downes son difíciles de franquear. Yo me sorprendí cuando vi esa lectura propuesta y me dije a mí mismo “va a estar bien ver cómo se las arreglan con eso”. El interés en este tipo de discusiones es muy muy limitado. Esto reduce la cantidad de gente que se va a registrar en el grupo, aumenta las posibilidades de abandono y dificulta los aportes. Un texto como el de Downes y la elaboración conceptual que requiere, hay que reconocerlo, no son los mejores aliados para reclutar un gran número de participantes. No es lo mismo ver una presentación en slideshow donde aparece cinco veces la palabra conectivismo que leer el artículo de Downes o, incluso, el libro de Siemens. Es cierto que no hay tiempo, es cierto que requiere de conocimientos previos que no todo el mundo tiene y, también, es cierto que somos perezosos. No hay más que ver lo que le esta pasando al conectivismo que se ha convertido en una buzzword y la falta de rigor, de perspectiva crítica y de “alegría” con la que se usa espantan. ¿Cuántos se tomaron la molestia de leer los artículos filosóficos de Downes o el libro de Siemens?

En los mismitos MOOCs sobre conectivismo estamos viendo esto. El grupo central de gente que está participando de una forma activa edición tras edición es muy reducido y está compuesto por académicos interesados en investigar sobre los MOOCs. Es algo endogámico y autorreflexivo. No han podido salir de ese círculo. Luego hay un montón de gente que repite palabras vacías sin rigor alguno.

Ahora bien, me quedo pensando en si es posible plantear algo que ayude a solventar estas dificultades conceptuales, de tiempo y de esfuerzo. Un diseño hecho no a pesar de las dificultades, sino para superarlas. Me digo “tiene que ser posible”. Pero ¿cómo?

Colaboración y autonomía

El diseño de #explorartic se presenta como un espacio de colaboración. Colaboración en un sentido amplío, sin ninguna definición técnica. Al mismo tiempo se construye sobre y se fomenta la autonomía de cada participante: puede participar todo el que quiera (es abierto), puede participar de la forma que quiera (activo o pasivo; mucho o poco; escribiendo o grabando un audio; hablando en las sesiones sincrónicas o simplemente escuchándolas al día siguiente; etc.). Entonces entre la necesidad de colaborar y el ejercicio de esta autonomía hay que buscar un equilibrio que funcione como el nivel de compromiso mínimo necesario para mantener el espacio de colaboración en marcha. Hay que comprometerse hasta cierto nivel y ser capaz de mantenerlo. Este compromiso podría venir dado por las reglas del curso, por la obligación que impone la institución, por ser un requisito exigido por el facilitador o, también, podría formar parte del mismo diseño colaborativo del curso. Es decir los participantes siendo realistas y honestos deberían llegar a un acuerdo para seguir adelante. Ese acuerdo debería tener consecuencias en el diseño mismo de la actividad.

Granulidad

La granulidad es un fenómeno ampliamente documentado y bien estudiado en estos espacios de colaboración en red y consiste en los diferentes grados de participación que existen. Se sabe que un pequeño número de personas hace la mayor parte del trabajo y que un gran número de personas realizan pequeñas tareas o incluso miran sin participar en absoluto. La granulidad no es ni buena, ni mala. Todas las aportaciones son valiosas y todas contribuyen al resultado final. ¿Cómo determinar ese núcleo de participación intensa y activa? ¿Cómo alcanzarlo?

Cuando se diseña algo como #explorartic se debe contar con la granulidad muy en serio en el sentido de que va a estar ahí, se va a dar y hay que lidiar con este fenómeno. Además la granulidad es consecuencia de la misma naturaleza de la actividad. Digamos que viene dada por ser una actividad abierta a la participación de cualquiera, no reglada ni certificada y basada en la autonomía del participante.

Teniendo en cuenta esto, mis preguntas son si es posible diseñar espacios de colaboración en red a partir de la granulidad o si esta siempre se va a presentar como algo que va a minar el éxito de la actividad y si es posible diseñar una actividad que funcione para los más variados niveles de participación sin que se resienta y ofreciendo oportunidades de aprendizaje a todos los participantes.

Ontologías, wikis semánticas, procomún, educación abierta

Llevo tiempo interesado en diversos proyectos de investigación que se hacen al margen de la academia. Más que resultados, ando buscando “prácticas”: formas de organización, formas de comunicación, formas de organizar el trabajo, formas de documentación, valoraciones de los participantes, etc. En esta línea, estaba viendo este vídeo donde el grupo del proyecto Empresas del Procomún presentaba la wiki semántica que está usando para organizar todo el trabajo. Esa wiki coordina los diferentes proyectos y líneas de investigación y archiva todos los recursos que se van generando. La presentación se centra en dos aspectos: presentar el funcionamiento de la wiki semántica y presentar la ontología que están usando en la wiki. Con la parte técnica uno puede entender, a partir de un ejemplo concreto, que es una wiki semántica. La segunda parte muestra la construcción conceptual que hace posible la clasificación semántica.

La wiki semántica consiste en recursos interconectados entre sí de muchas formas de manera que uno puede acceder a la información de muchas formas diferentes y todos ellas son, al menos potencialmente, significativas. Para que esa interconexión sea posible es necesario añadir una capa de metadatos a cada recurso alojado en la wiki. Para eso se usa un formulario que hay que completar. Las relaciones semánticas se tejen de acuerdo a los datos de ese formulario. La cuestión es que el formulario no contiene información que se añade automáticamente, sino que tiene que ser añadida a cada recurso por alguien. Para ello se hace necesaria la ontología.

Varias cosas. Primero, el concepto mismo de una wiki semántica es algo que he imaginado durante años, algo que ha estado dando vueltas en mi cabeza como un sueño llamado a resolver mis problemas de gestión de la información.

En el terreno concreto de este proyecto, la ontología presenta diversos problemas y esto es algo que surgió varias veces durante el turno de preguntas. Básicamente todos derivan del hecho de que la ontología tiene que ser desarrollada al principio de la investigación y que no se puede cambiar (o al menos no completamente) una vez puesta en marcha. Esto, sin duda, presenta diversas cuestiones a tener en cuenta a la hora de pensar la investigación. Pienso yo si la ontología no acabará determinando en exceso la investigación. ¿No se corre el peligro de buscar datos para completar la ontología? Lo único que se me ocurre es que la ontología no es más que un sistema de archivación, no una interpretación. Sé muy poco del tema, pero me parece que es importante tenerlo claro.

En otro orden de cosas, esa ontología propone una definición clara de “empresas del procomún” que se articula en torno a tres conceptos principales: comunidad, recursos, gobernanza.  Me parecido que estos mismos conceptos se podrían aplicar a una definición de lo “abierto” que supere la igualación de lo abierto con la libertad de acceso. Me interesa pensar una forma de lo abierto que implique mucho más que la mera accesibilidad y creo que tomar en consideración la comunidad, los recursos y la gobernanza puede ser un buen punto de partida.

Piensen si no en el caso de las licencias libres, primero la GPL y después Creative Commons, y en como esas licencias son un recurso genial para mantener los recursos a disposición de la comunidad, a salvo de la privatización, como fueron hechas para la comunidad y gracias a prácticas que estaban plenamente instauradas en la comunidad y en como las licencias son una parte importatne del a gobernanza de la propia comunidad. Otro ejemplo interesante en esta línea de relacionar comunidad, recursos y gobernanza, aunque esta vez un poco más difuso, pueden ser MOOCs como DS106 o como CCK , que ya funciona de hecho como una comunidad de investigadores (¿comunidad de práctica?).

El efecto Stanford

La onda expansiva del curso abierto sobre Inteligencia Atificial de Stanford se deja notar en España. Leyendo e-aprendizaje, me entero de la celebración de Crypt4you, un curso abierto sobre criptografía que se organiza desde la Universidad Politécnica de Madrid.

Cito alguna de la información que proporciona David Álvarez en su entrada:

ofrece lecciones de criptografía y seguridad de la información cada quince días de forma abierta y gratuita. Cada lección consta de una media docena de apartados de rápida lectura en los que pueden consultarse ejercicios y prácticas resueltas. Adicionalmente, cada lección cuenta con un test final de evaluación personal y con la última lección de cada curso se publica un examen final. De esta forma el alumno puede contrastar el nivel de conocimientos adquiridos.

Todo bastante tradicional. El profesor como fuente de información, transmisión de conocimiento de uno a muchos y tests y exámenes para medir el contenido “adquirido”.

los responsables del proyecto daban los siguientes datos: más de 11.000 entradas al sitio web, 2.500 alumnos siguiendo la Lección 1 desde varios países y más de 12.000 entradas en Google. En cuanto a los dos perfiles en redes sociales de Crypt4youFacebook y Twitter, cuentan con más de 250 seguidores.

Por otro lado la cuantificación estadística más básica (visitas, número de seguidores…) para dar cuenta del éxito de la iniciativa, entendido este en términos puramente cuantitativos.

La propuesta cuenta con cosas positivas como el acceso libre y gratuito, que se ofrezca en español y que sea una universidad la que ponga en marcha una iniciativa de aprendizaje más allá de los programas oficiales. Sin embargo, el potencial originario de los cursos abiertos en línea basado en la novedad de las prácticas de enseñanza y aprendizaje y en las oportunidades de que los alumnos se apropiarán de los cursos han desaparecido. En el modelo Stanford prima la transmisión de contenidos, los test y el posicionamiento de la marca (sea del curso o de la institución) a través del tráfico web.

Radio Reaprender: participación abierta

El 20 de diciembre estuve con Diego Leal y Andrés Chiappe en el programa de Radio Reaprender dedicado a la participación abierta. Esta forma de participación consiste en seguir cursos abiertos en línea de forma libre y gratuita sin recibir a cambio certificación o retroalimentación de un tutor. Intenté aportar mi experiencia como participante con diferentes grados de implicación que van desde la implicación total como si de un alumno formal se tratase a ser un mero visitante que de tanto en tanto consulta algún recurso.

Fue más de hora y media de charla, donde intentamos definir en qué consiste la participación abierta, qué desafíos plantea al tutor, a los alumnos que siguen el curso en modalidad formal o al propio diseño del curso y planteamos diferentes maneras de participación abierta de acuerdo al grado de participación y de actividad que desarrolla el alumno. Es cursioso que, a pesar de que un participante en modalidad abierta no es evaluado ni recibe certificación, hablamos sobre la relación que todavía se plantea entre la evaluación y certificación y este tipo de participación. En la segunda parte, la conversación se fue hacia las competencias que se necesitan para particpar en uno de estos cursos y a la cuestión del control. Más concretamente a los desafíos que ofrecer un curso abierto presenta a las instituciones, a los tutores y a las culturas de aprendizaje más tradicionales. Aquí se puede leer una descripción de los temas tratados con indicaciones de tiempo y se puede descargar siguiendo este enlace.

Como pueden suponer, hay muchos más temas porque la conversación se fue abriendo y ramificando en mil direcciones diferentes y quedaron abiertos muchos interrogantes. Quizá se pueda volver sobre algunos de ellos en próximos programas.

Aprovecho para dar las gracias a Diego Leal por la invitación y para recomendar a todo el mundo interesado en el aprendizjae abierto, en las experiencias educativas innovadoras y en el aprendizaje sin más, los programas de Radio Reaprender que se pueden oír en directo al tiempo que se participa en el chat, descargar desde la web o suscribirse mediante RSS o iTunes.