Cuestionarios de investigación

Me acaba de llegar el cuestionario de un trabajo final de grado. Como de costumbre la misma resistencia, pereza e irritación al leerlo y tenerlo que contestar. El problema está en que la totalidad de ellos son encuestas.

En primer lugar, lo que a mí realmente me gustaría sería corregir las preguntas. El 95 % de las preguntas me irritan y quiero rebelarme contra ellas reescribiéndolas. “Mira, esta pregunta no la puedo responder en estos términos porque esto no lo veo, esto es así y no así, esto es solo una parte de todo lo que yo te puedo contar, etc. “. Básicamente el problema con las encuestas es que están planteadas de forma que no importa lo que piense o sepa sino que lo importante es acomodar las respuestas a los ítems establecidos antes de preguntarme. Entonces, digo yo, por qué me preguntas si ya previamente está decidido que sálo hay tres respuestas posibles. Yo quiero ayudar realmente a esa persona a hacer su investigación pero no puedo mentir y acomodarme a la encuesta, yo necesitaría dialogar con esa persona acerca de las preguntas que formula, qué significan esas preguntas para mí, qué tengo que responder o qué sé acerca de eso que me preguntan. Pero cuestionar la pregunta es absolutamente necesario para mí.

Por ejemplo, varias encuestas me han interpelado en tanto que “andaluz”. Yo no puedo responder algo en tanto que “andaluz” porque no soy andaluz, sea lo que sea. Eso es una categoría atribuida a mí, por tanto yo no puedo responder en tanto que andaluz porque para mí eso no signifca nada. Si andaluz tiene algún significado será para la persona que me lo atribuye, de forma que tendrá que ser esa persona la que tendría que responder. Yo tendría que cuestionar esa categoría e impugnar la pregunta. Esa sería mi respuesta. Puedo hacer eso en una entrevista abierta, pero no en una encuesta. Como me tomo muy en serio este tipo de cosas y realmente quiero contribuir honestamente a la investigación y ayudar a la persona, no puedo responder con la conciencia tranquila.

En otras ocasiones, las preguntas y las respuestas que se ofrecen no tienen sentido, conducen a resultados totalmente engañosos principalmente porque el diseño del cuestionario opera un reduccionismo tan atroz que cualquier parecido entre “la realidad” y lo que vaya a desprenderse de las respuestas del cuestionario será pura cuasualidad. No se puede responder algo sabiendo que eso no es “la verdad”. Las comillas en “la realidad” y “la verdad” hay que tomarlas muy en serio, por supuesto.

Esta es la explicación de por qué no respondí algunos cuestionarios de investigación.

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Metadatos, conocimiento y Humanidades

Desde una entrada en el blog de David Weinberger he llegado a un post de Neil Jefferies publicado en Wikipedia Signpost que habla  la clasificación del conocimiento. Jefferies, hablando sobre metadatos, discute la posibilidad de que clasificaciones demasiado rigurosas limiten las posibilidades que los datos pueden ofrecer. Partiendo del hecho de que los metadatos solo tiene sentido si toman en cuenta el contexto de los datos. En la investigación en Humanidades, esto significa que los metadatos deberían dar cuenta de cosas como el tipo y la de la evidencia que aporta un dato, las controversias y opiniones diferentes.

Me ha llamado mucho la atención esta frase de Jefferies “Rather than always aiming for objective statements of truth we need to realise that a large amount of knowledge is derived via inference from a limited and imperfect evidence base, especially in the humanities. Thus we should aim to accurately represent the state of knowledge about a topic, including omissions, uncertainty and differences of opinion”. ¿No es precisamente esta la labor de la investigación en Humanidades? ¿Puede ser eso recogido por un conjunto de metadatos adjuntos a, por ejemplo, un libro o un artículo de la wikipedia?

La falsa disyuntiva: publicar en papel o no

El Instituto Iberoamericano de la Universidad de Pécs publica cada año un número de un revista que, normalmente, reúne las comunicaciones de la edición anterior de las Jornadas Iberoamericanas que se celebran en Pécs cada mes de mayo. Este año problemas de presupuesto y las recomendaciones del programa “campus verde” de la universidad han llevado a los editores a no publicar la revista en papel y a decantarse por publicar la revista en formato digital dentro de un pendrive. Cuando se hizo la presentación de la revista se inició un debate sobre las ventajas y desventajas de publicar en papel. El director del Instituto Iberoamericano apoyó su decisión con datos sobre el ahorro de papel y de dinero y con la comodidad que representa el formato digital sobre el papel a la hora de distribuirlo y almacenarlo.

En mi opinión es una decisón errónea simplemente porque han enfocado el problema desde una perspectiva equivocada. La disyuntiva papel/no papel no es central. Desde mi punto de vista la verdadera disyuntiva es publicar en acceso abierto o no hacerlo. La opción elegida no es abierta puesto que la revista se publica con una licencia de copyright y el acceso es imposible para los que no tengan ese pendrive. Exactamente igual sucedía cuando se publicaba en papel. La posibilidad de dar visibilidad al trabajo de los autores, de facilitar el acceso de los artículos a otros investigadores o de difundir el conocimiento no se incrementa por publicar en formato digital si después ese archivo digital no se pone a disposición de la comunidad científica. Todo esto se podría hacer usando un proyecto de publicación abierta como el Open Journal System del Public Knowledge Project que permitiría

  • Ahorro de papel cumpliendo el programa “campus verde” de la Universidad.
  • Abaratamiento de costes usando el software libre y la ayuda que presta la fundación.
  • Accesibilidad de los trabajos publicados incidiendo en la contribución al conocimiento de las disciplinas que abarca la revista.
  • Visibilidad para los investigadores que publican en la revista (búsquedas, enlaces, etc.)

Muchos problemas de los problemas actuales se resuelven y se añaden importantes ventajas cualitativas a tener en cuenta. En plena era posdigital, la cuestión ya no es el papel frente a lo digital sino los formatos de publicación abiertos frente a los cerrados.