Creencias y actitudes lingüísticas en hablantes de Paradas

Acaba de aparecer, en la revista Archivo Hispalense, mi artículo “Creencias y actitudes lingüísticas en hablantes de Paradas”. Aquí está el resumen:

El presente estudio identifica creencias y actitudes lingüísticas de hablantes de un pueblo de la provincia de Sevilla. Se trata de un área monolingüe donde el español es la única lengua, aunque con un alto grado de variación respecto al estándar. Se han usado en trevistas abiertas y técnicas cualitativas de análisis de datos para recoger y analizar los datos. El estudio muestra que los hablantes tienen un conjunto de actitudes lingüísticas contradictorias en el que se mezclan las actitudes positivas y negativas hacia su propia variedad y hacia otras variedades diferentes. Estas actitudes están originadas en la misma creencia sobre la existencia del valor inherente de las lenguas. Estas actitudes negativas no impiden que los hablantes reconozcan la especificidad de su variedad y se identifican con ella. Los hablantes son poco conscientes del funcionamiento real de la variación sociolingüística.

Un borrador del artículo se puede leer aquí. Escribí entradas anteriores hablando sobre esta pequeña investigación que se pueden ver aquí. La referencia completa es:

Jiménez Sánchez, D. (2010). Creencias y actitudes lingüísticas en hablantes de Paradas. Archivo hispalense: Revista histórica, literaria y artística, 93(282), 89-102.

Trabajar la concienciación sociolingüística

[…]

Y ya voy al tema. Como tu bien dices uno de los apuntes finales se detiene a tratar de la ausencia de conciencia sociolingüística en los informantes que yo pude entrevistar y, eso, casi de forma automática implica que se puede hacer un trabajo de concienciación. Además has visto muy bien el hecho de que esa falta de conciencia sociolingüística está presente en todos los informantes independientemente de su nivel de estudios. Antes de seguir te voy a dejar una definición mínima de conciencia sociolingüística para que nos entendamos a partir de ahora. Como iba diciendo la conciencia sociolingüística tendría que ser entendida como la conciencia de qué es la variación lingüística y, creo que este segundo punto es importante, cómo funciona socialmente -sociolingüísticamente- la variación. Es cierto que algunos informantes tienen conciencia de que hay variación, pero no de qué significa eso socialmente. Me parece esencial considerar los dos aspectos. El primero sin el segundo no es una verdadera conciencia sociolingüística. Vale, vamos a usar esta definición de tertulia, por así decir, y tomarla como punto de partida.

Entonces tenemos una nula conciencia sociolingüística y aceptamos que se puede trabajar para lograr alcanzar un grado mayor de concienciación. Eso es a lo que vamos, porque lo que tú me estás pidiendo, si te he entendido bien, es una serie de actividades para lograr esa concienciación sociolingüística. Tengo que empezar por reconocer qu eme siento incapaz de lo que me pides por varias razones […] Además no conozco a los alumnos que tienes, no sé qué saben o dejan de saber respecto al asunto; no sé cómo trabajan y qué se puede esperar de ellos en ese sentido. Es cierto que conozco el contexto y, que podríamos afirmar sin equivocarnos mucho, que es el mismo contexto que yo encontré en mi pequeño estudio (¿estás de acuerdo?). Esto, sin duda, ayuda. Por todo ello, sólo te voy a dar unas ideas muy generales y te voy a sugerir alguna actividad más concreta.

Creo que se debería empezar por lo que saben. Se puede hacer con una discusión sobre puntos esenciales o, mejor, enfrentarlos a actitudes concretas de gente acerca de su variedad (o hacia alguna de la que se sientan cercanos) y ver cómo reaccionan. Después se podría pensar algo para sacar a la luz sus actitudes lingüísticas acerca de su variedad y de las demás variedades. Habrás reconocido la misma lógica que yo usé, es decir, hacerles hablar acerca de la variedad para encontrar actitudes lingüísticas concretas y, a partir de ellas, establecer sus creencias lingüísticas. Yo empezaría con mapas. La variación diatópica es la más evidente para ellos y la más fácil de visualizar. Dales un mapa de España y que señalen variedades del español. Después diles que las ordenen de alguna forma. Elegir un criterio para clasificarlas será un buen ejercicio cognitivo y a ti te dará información sobre sus creencias porque el criterio que elijan, seguro, responderá a una creencia. Después haz lo mismo con un mapa de su comunidad y con otro de su provincia o área más inmediata. ¿Tienen o no una idea de la variación? ¿Hay confusiones entre lenguas y variedades? ¿Qué criterios han usado para clasificar las variedades? Esta primera información te será ciertamente útil. Otra cosa que podrías hacer, en este momento, sería organizar una pequeña discusión sobre el valor de cada variedad. Mira estas dos opiniones que aparecen aquí, organiza la charla en torno a frases lapidarias de este tipo. Se trata de hacerlos hablar, de implicarlos. Quizá encuentres la motivación en su indignación. Puedes, también, preparar un pequeño cuestionario para que se lo hagan unos a otros. Guarda esas respuestas para el final. Todavía mejor si son ellos mismos los que preparan las preguntas del cuestionario. Pasa lo mismo que antes cuando te hablaba de elegir un criterio para ordenar las variedades, será un ejercicio cognitivo de primer nivel y muchas preguntas contendrán datos directos sobre sus creencias lingüísticas.

Una vez que tenemos cubierto el espacio de las actitudes y creencias tendríamos que desplazarnos hacia el conocimiento sociolingüístico para que enfrenten sus creencias con el conocimiento de una disciplina científica. No se trata tanto de hacerles ver que están equivocados como de hacerles comprender que hay otras formas de ver lo mismo y que quizá esa otra forma pueda darle herramientas conceptuales para conocer mucho mejor su propia variedad. El grado de “teoría” que se podría trabajar en esta segunda etapa dependería de los conocimientos previos, de lo rápido que asimilen los conceptos sociolingüísticos… En fin, habría que ver cada caso en particular. Una vez que tenemos algunos conceptos podemos reproducir la lógica de la investigación sociolingüística, empezando por salir a la calle y escuchar a la gente hablar. Tan simple y tan difícil como eso. Sácalos a la calle y que documenten su variedad: qué palabras se dicen, cuáles son las características más sobresalientes de su variedad, qué piensa la gente de su propia forma de hablar. Que pregunten a gente mayor y a jóvenes, qué graben a la gente hablando. Eso es muy importante. Disponer de documentos de audio es fundamental para poder “escuchar”. Hay que separarse desde el primer momento de la escritura porque de lo contrario se terminará hablando de ortografía y la sociolingüística que nos interesa tiene poco que decir sobre la ortografía. Hoy día es facilísimo grabar audio: no hay móvil o reproductor de mp3 que no haga grabaciones decentes para lo que queremos y, otra cosa no, pero mp3 y móviles tienen de sobra. Cuando hayan recogido suficiente material hay que ponerlo en común y analizarlo. Claro que no podrá ser un análisis muy profundo pero no se trata de escribir un paper, sino de que puedan escuchar lo que siempre tuvieron ahí delante y siempre les pasó desapercibido. Piensa que simplemente repasando todo el material, viendo lo que han hecho los demás y tratando de buscar cosas en común, saldrán a la luz un montón de detalles que nos servirán para trabajar con ellos esa conciencia sociolingüística que nos ocupa. No olvides que describir lo que escuchen en las grabaciones será imposible. Haría falta un conocimiento lingüístico que, seguramente, no tendrán. No importa, porque no nos interesa eso. Lo importante es que hagan el esfuerzo de escuchar y que eso les lleve a ser conscientes de que el discurso oral y el escrito son cosas diferentes y les dará una idea directa de la variación. Pienso que lo más valioso de esto es el proceso de hacerlo, es decir, salir a la calle y escuchar, estar atento a datos y no hablar de teorías y de creencias y actitudes lingüísticas de terceros. El discurso oral tiene un nivel de exigencia muy alto simplemente porque, o la escuela ha cambiado mucho, o nunca se habrán enfrentado a su estudio.

Mucho más fácil es documentar la variedad léxica. Mándalos a recoger aquellas palabras características de su variedad, esas palabras que dicen sólo ellos, esas palabras que sirven para nombrar cosas que tienen otros nombres cuando aparecen en una novela o en la televisión. Cuando hayan recogido palabras que correspondan a su variedad léxica, puedes hacer varias cosas. El objetivo último siempre debe ser la variación, por eso estaría bien que buscarán equivalentes en otras variedades para esas palabras. Los posts-it de diferentes colores para cada variedad es una forma sencilla y efectiva de visualizar este concepto sociolingüístico. Incluso, yendo un poco más allá, puedes diseñar diferentes situaciones comunicativas (siempre ejemplos muy concretos, bien detallados) para que elijan palabras equivalentes de la serie (¿qué color para cada situación?).

Si han hecho un buen trabajo tendrán muchos datos y muy ricos. Sería el momento ideal para que hicieran una presentación explicando las características de su variedad y qué proceso han seguido para determinar esas características. Tendrás que ayudarles con cierto metalenguaje, pero creo que se podría hacer manteniendo un nivel adecuado de complejidad. Si la presentación la hacen para otros que no sean ellos mismos, mucho mejor porque estarán más motivados. Internet es una buena manera de dar a conocer lo que han hecho.

Después se podría continuar con la comparación entre lo que ellos han encontrado sobre su variedad y otras variedades. Posteriormente se debería hacer un contraste entre su variedad y la norma que se sigue en, por ejemplo los medios de comunicación. Eso es algo evidente, algo que está ahí delante de ellos. Seguro que te sacarán el tema de la escritura y saldrá la confusión entre discurso escrito y discurso oral; entre corrección y adecuación; entre estilo, registro y situación comunicativa. Me parece que el último concepto es el que más nos puede ayudar a poner ciertas cosas en claro. A partir de ahí no vendrían mal algunas nociones sobre norma, prestigio, actitud y creencia lingüística, etc. Te vuelvo a repetir que podrías profundizar todo lo que quisieras en función del interés de los alumnos, de la necesidad de hacerles entender el funcionamiento de la variación y, claro, del tiempo del que dispongas. Enfréntalos ahora a actitudes negativas hacia su variedad: ¿son científicas? ¿Pueden desmontarlas? ¿A qué responden esas actitudes?

Podrías acabar volviendo al principio. Idealmente, si todo ha ido bien, ellos por sí solos, deberían ser capaces de identificar sus propias actitudes y creencias iniciales y revisarlas críticamente. Se trata de reconocer actitudes lingüísticas y explicarlas, tanto las suyas propias como las de otros. Si pueden hacer eso, habrías conseguido un grado más que aceptable de concienciación sociolingüística.

Por supuesto esto no son más que ideas muy generales. Para poder llevarlas a cabo haría falta trabajar mucho todavía. Ten en cuenta que más que una lista de actividades cerradas, he querido darte una “narrativa general”, por así decir, y algunos apuntes que sirven como ejemplo para poder, yo mismo, explicarme mejor. Como ya te dije, no estoy seguro de ser la persona más adecuada para esto porque conozco poco tu contexto educativo. Si lo ves bien o, al menos ves alguna posibilidad, podríamos seguir adelante. De cualquier manera, dime qué te parece y hazme cualquier pregunta que quieras […]

Ideología, creencias y teoría lingüísticas

Esto es solamente un borrador de algo que tengo en la cabeza.

Ideología ling, creencias ling. y teorías ling.cmap

No acabo de estar seguro del todo, pero la idea es captar qué elementos de la ideología lingüística tienen en común las creencias y las terías lingüísticas. Es decir:

  • ¿Podemos descartar del todo la influencia de las creencias en las teorías?
  • ¿Algunas creencias y teorías tienen un ideologema lingüístico común?
  • ¿Es correcta la jerarquía entre ideolgía y teoría lingüistica?

Nota: entiendo “ideología lingüística” como habla sobre el habla, conocimiento sobre el lenguaje.

Creencias y actitudes lingüísticas en Paradas

Mi comunicación del día 20 sobre creencias y actitudes lingüísticas se basó en los materiales que, hasta el momento, han surgido de mi investigación, tanto del trabajo bibliográfico como del trabajo de recogida de datos. A continuación dejo un resumen.

Creencias y actitudes lingüísticas

El objeto de la investigación no es la descripción lingüística de una variedad del español, sino que intento identificar creencias y actitudes lingüísticas de los hablantes de una variedad.

Las creencias son una forma de conocimiento que se caracteriza por (Cambra, 2003: 208):

  • Ser difuso, poco claro, vago, inestable y no científico.
  • Tener carácter afectivo. No son objetivas y racionales.
  • Ser personales. Tienen carácter individual. Aunque muchas pueden ser compartidas.
  • No implican el consenso general.
  • Pueden ser discutidas pero no rebatidas ya que no se puede hacer un examen crítico de ellas.
  • Determinan nuestro comportamiento social, nuestras decisiones, nuestra relación con los demás, nuestros sistemas de valores y principios morales, etc.

Las creencias lingüísticas serían aquellas creencias acerca qué es la lengua y de sus usos sociales. Puede haber creencias sobre la lengua como objeto, pero son mucho más comunes las creencias sobre los usos sociales del lenguaje.

Mientras que las creencias tienen que ver fundamentalmente con la cognición (con el saber), las actitudes tienen que ver con acciones y comportamientos normalmente concretados en evaluaciones y valoraciones de la realidad. Por eso tienen un referente específico. En tanto que acciones son observables y cuantificables. Las actitudes son positivas o negativas siendo imposible una actitud neutra (López Morales, 2004: 290).

Las actitudes lingüísticas, por tanto, son evaluaciones y valoraciones de fenómenos lingüísticos. Por ejemplo que uso lingüístico es correcto y cuál no lo es; que variedad es culta y cuál otra no; si un modo de pronunciar es un error o es válido, etc.

Las creencias, entre otras maneras, se hacen observables y aparecen en la interacción social como actitudes. Es decir las actitudes son acciones de valoración que se hacen de acuerdo a las creencias. Al mismo tiempo que las creencias se pueden formar a partir de actitudes sociales del individuo o que éste observa a su alrededor. Según López Morales (2004: 291) las creencias y actitudes se relacionan así:

DIAGRAMA1

Metodología

La mayoría de los estudios sobre actitudes usan test que pueden arrojar datos cuantificables como el matched guise. Yo he optado por la entrevista abierta como forma de identificar creencias y actitudes lingüísticas. No sé si mi opción es del todo correcta, pero yo la he elegido porque:

  • En mi estudio trato de analizar tanto creencias como actitudes. La mayoría de los estudios se concentran en las actitudes. Creo que permitir a los informantes que construyan un discurso es una buena manera de ver en acción las creencias.
  • Tengo dudas acerca de algunos test usados para el estudio de las actitudes porque no se hasta qué punto las valoraciones son inducidas por el diseño del test.
  • Finalmente creo que las herramientas del análisis del discurso son válidas no sólo para identificar las creencias sino para ver cómo funcionan, cómo se construyen como hecho social. En un test es imposible aplicar esta forma de análisis.

Por lo demás mi investigación sigue los principios de la investigación cualitativa. Es empírica, contextualizada y trata de respetar y de encontrar la perspectiva EMIC.

Los ejes temáticos en torno a los que se hicieron las entrevistas fueron:

  • Los temas que se trataron en las entrevistas fueron estos:
  • Nombrar. Se les pidió que le dieran un nombre a su forma de hablar.
  • Características lingüísticas. Se les pidió que nombraran las características específicas de su variedad.
  • Comparación con norma prestigio. Se les pidió que compararan su variedad con otras normas de prestigio.
  • Comparación con otras variedades. Se les pidió que compararan su variedad con otras normas cercanas y de similar prestigio.
  • Valoración de la identidad como hablante de su variedad. Se habló acerca de su relación personal con su variedad. Por ejemplo, si se sentían identificados con ellas, si se reconocían en esa forma de hablar, etc.

Las entrevistas fueron transcritas y analizadas. En esta primera fase, señale los enunciados donde se podían encontrar actitudes y se hizo un análisis discursivo de ellas. A partir de ahí se paso a identificar creencias.

Algunas notas sobre el contexto lingüístico

El estudio se hizo en un pueblo de la provincia de Sevilla de 7000 habitantes. Pertenece a Andalucía occidental, aunque tiene rasgos en común con variedades orientales como algunas variedades cordobesas en cuanto a la apertura vocálica. Esto lo diferencia de variedades muy cercanas con menor grado de apertura vocálica.

Las características de la variedad son muchas de las que se señalan para las variedades andaluzas. Por nombrar algunas: ceceo, aspiración de /-s/ y /x/, apertura vocálica, uso ustedes como pronombre de segunda persona del plural pero conservación de los morfemas verbales de segunda persona del plural, conservación del uso antiguo de “haber” como “ser” o “estar”. Años atrás los hablantes distinguían entre la lateral y la palatal, hoy son yeístas. Algunas palabras características son “ohmío” (hijo mío), “faratar” (desbaratar), “atagarrar” (trepar) “entacao” (rápido), etc.

Resultados provisionales

  1. La mayoría de los entrevistados nombraban a su variedad como “paradeño” (el nombre del pueblo). Algunos la designan como andaluz. Ninguno de ellos como español o castellano. La denominación “castellano” se reserva para nombrar a la variedad más prestigiosa.
  2. Los informantes se muestran poco lúcidos a la hora de identificar las características lingüísticas de su variedad. Tienen dificultad al encontrar esas características y darles nombre o explicarlas. En ocasiones emplean metáforas para nombrar fenómenos lingüísticos. Es curioso que esto se observa en todos los entrevistados independientemente de su nivel de estudios.
  3. Todos los entrevistados tienen actitudes negativas hacia su propia variedad a la que consideran “bruta” “inculta” “incorrecta” peor que la norma prestigiosa, etc. Al mismo tiempo y en un mismo hablante, encontramos actitudes positivas. Las actitudes varían en función de con qué se compara la propia variedad. Obviamente son negativas si se compara con la norma prestigiosa. Son positivas cuando se compara con las variedades más cercanas. En estas ocasiones van acompañadas de actitudes negativas hacia las otras variedades.
  4. La facilidad con la que aparecen las actitudes tanto positivas como negativas me parece un indicio de que la creencia de que hay variedades mejores y peores está muy extendida. Considero que la misma creencia sirve de soporte cognitivo a ambos tipos de actitudes.
  5. Los hablantes tienen clara conciencia de su variedad y ésta coincide claramente con los límites del pueblo. Pequeñas diferencias con las variedades vecinas se perciben claramente y sirve como medio de categorización. La conciencia sociolingüística acaba aquí. Los entrevistados son poco conscientes del funcionamiento social de la lengua, de los condicionantes sociales y lingüísticos que explican la variación y la construcción del prestigio lingüístico. Su conciencia lingüística es también escasa.
  6. Todos se sienten identificados con su variedad. Todos dicen usarla en cualquier contexto. Se reconocen como hablantes de esa variedad y los demás los reconocen a ellos como tales. Su forma de hablar sirve a otros para identificarlos como habitantes de su pueblo. Puesto que además tenemos actitudes positivas hacia la propia variedad creo que hay indicios que permiten hablar de un prestigio encubierto de la propia variedad. Los hablantes saben que no es la variedad prestigiosa aceptada mayoritariamente, pero no por ello dejan de usarla.

La principal idea que se puede extraer en este momento es que hay indicios de que la creencia más extendida es que hay variedades mejores que otras. Esta creencia unida a una baja conciencia sociolingüística da lugar a numerosas actitudes lingüísticas negativas hacia la propia variedad y hacia otras variedades nunca basadas en criterios lingüísticos consistentes. Está claro, además, que la misma creencia que minusvalora la variedad local funciona cuando los hablantes minusvaloran otras variedades.

Usé esta presentación:

Referencias

Cambra, M. 2003. Une approche ethnographique de la classe de langue. Paris. Didier.

López Morales, H. 2004. Sociolingüística. Madrid. Gredos.

III Jornadas sobre la Historia de Paradas

La semana próxima estaré en Paradas (Sevilla) en unas Jornadas de Formación del Profesorado organizadas por el CEP de Alcalá de Guadaíra. Las Jornadas, tienen como tema el pueblo de Paradas y, a pesar del titulo,  está enfocado desde diversas disciplinas: antropología, sociología, historia, política, etc.

Mi tema son las actitudes y creencias lingüísticas de los hablantes de ese pueblo y he trabajado con entrevistas informales. Me han pedido algo pensado para un público no especialista y con pocos conocimientos de lingüística. Me centraré en extractos de las entrevistas, en definir qué son las creencias y actitudes y en por qué se importante su estudio. Quiero concluir con algunas implicaciones que todo este tema en la educación, puesto que muchos de los asistentes serán profesores.

Actitudes lingüísticas

Ya hablé en otra entrada de que estaba trabajando en una estudio de creencias lingüísticas para participar en unas Jornadas de formación organizadas por un centro del profesorado.

Mi primera idea era la de estudiar “creencias”, pero he comprobado que en sociolingüística se prefiere hablar de actitudes. Las actitudes tienen engloban a las creencias (cognición) y además incorporan un componente conativo (acción). La precisión terminológica no alteran mi plan inicial. Siguiendo a Manuel Almeida podemos definir las actitudes lingüísticas como:

(…) conjuntos de creencias más o menos estables hacia cualquier aspecto de la vida cotidiana (objetos, personas, instituciones, ideas), y en ellas aparecen implicados aspectos tanto cognitivos como afectivos y conativos. Su naturaleza es, en muchos casos, arbitraria (como cuando un español dice que el italiano es una lengua dulce o musical y el alemán una lengua dura), y su funcionalidad se halla determinada por todo un conjunto de reglas relacionadas con los valores culturales o ideológicos imperantes en la comunidad.

Mi propóstio inicial era hacer entrevistas informales en profundidad y hacer una análisis del contenido. Sin embargo, contra la que yo creía, no hay demasiados estudios basados en entrevistas cualitativas. El análisis que hacen de las entrevistas los pocos estudios cualitativos que he encontrado están lejos de ser rigurosos. La mayor parte de los estudios se basan en encuestas cerradas o en la técnica del matched guise que consiste en hacer oír a los informantes grabaciones con diferentes variantes como forma de elicitación. Estoy trabajando en la elaboración del cuestionario para pilotarlo y ponerme con las entrevistas lo antes posible.

Entre tanto he estado buscando en Internet, formulaciones de actitudes lingüísticas relativas al andaluz. Quiero citar dos de ellas. La primera es una actitud positiva hacia la variedad andaluza:

Sevillano de pro, eso es lo que soy, siempre lo fui, me siento feliz siéndolo, defendiendo mi ciudad (y mi provincia), defendiendo mi acento y el dialecto que hablo (el andaluz), por eso cuando alguien intenta ofenderlo ahí estoy yo, que nadie me diga que hablamos mal, ceceamos o seseamos porque nos parece lo mejor y nadie nos hará cambiar de opinión. (aquí)

En esta formulación encontramos una actitud basada en el prestigio de la variedad. El razonamiento es, sin embargo, circular: lo hablo porque es el mejor; es el mejor porque yo lo hablo. Las actitudes tienen este componente no científico que sólo se puede captar, creo yo, en una entrevista informal, de ahí mi opción por esta metodología.

Estas otras son totalmente diferentes. Se trata de un desprecio por una variedad diferente:

Y lo digo porque en mi larga experiencia junto a ellos (familiares, amigos, compañeros de trabajo, clientes…) aun no he podido resolver esta duda: ¿Por qué hablan así? Los gallegos, catalanes, aragoneses, canarios… Todos tienen su acento particular, pero no castigan de ese modo tan cruel a la gramática y el diccionario como lo hacen los andaluces. ¿Son así o es que hablan mal por pereza? (aquí)

Amplío el tema… Existe alguna relación entre el acento andaluz- castellano mal hablado por pereza y la particularidad de que Andalucía sea la CA con más paro y fracaso escolar desde siempre? (aquí)

Quiero destacar como en estas dos actitudes lingüísticas la variación deja de ser algo estrictamente lingüístico y pasa a ser algo determinado por la personalidad y por elementos socioeconómicos. Es sabido que la variación lingüística es usada como una actividad que sirve para categorizar a la gente mucho más allá de lo puramente lingüístico. Actitudes como estas justifican estudio de las actitudes lingüísticas.

Referencia

Almeida, M. 1994-95. Actitudes lingüísticas en comunidades plurilingües. Revista de Filología Románica, 11-12, 39-50.